domingo, 13 de septiembre de 2015

Apreciación estética: gozar y estudiar.

"Ahora, más que gozar, estudio" Goethe
"Ahora, al mismo tiempo,estudio y gozo" H.R. Jauss y yo.

Actualmente estudio:
"ESTÉTICA. La cuestíón del arte." Elena Oliveras, libro de reelaboración de sus clases dictadas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires durante los años 1997-2004, del que extraigo este interesante texto:

...Hoy diríamos, con Guido Ballo, "que la apreciación estética requiere de un occio crítico". En "Occio crítico", él describe distintas reacciones frente a las obras de arte, pero no incluye la reacción frente a la obra conceptual, puesto que el libro publicado en 1966, coincide con la aparición de la tendencia. Hoy el ojo crítico requeriría de mayor formación teórica para la mayor exigencia de este tipo de obras.

Ballo produce un desplazamiento sinecdótico; transforma a los receptores en "ojos" y así distingue entre un ojo crítico, un ojo común, un ojo snob y un ojo absolutista. El ojo común es que se guía por la costumbre, por lo que ve en reproducciones de almanaque, por lo convencional, lo tradicional. Le importa identificar el motivo, sentir la belleza (de orígen neoclásica), advertir la verosimilitud, el efecto patético, la habilidad manual. Es el ojo del gran público, del que dice no entender de pintura, poesía o música pero, apenas entra en confianza, defiende con obstinación su punto de vista. Es un ojo dogmático, que gusta de la imitación y que se siente engañado y tomado en broma cuando se enfrenta a las novedades del arte.

 Compara el crítico italiano al ojo común con el de un hombre que vive en un valle y, aunque existen otros lugares, restringe todo el mundo a ese lugar, olvida e ignora que fuera de él se hablan lenguas diversas. Los comentarios del ojo común, de acuerdo con el registro que Ballo llevó a cabo en museos, serían de este tenor; "Mi hijo lo hace mejor", "Se parece a una postal" "parece de carne" "el arte es divino" "la naturaleza es la única maestra del arte" "cuando se es genio no se necesitan maestros" "Caravaggio es el pintor maldito" "Rafael, el pintor de la belleza sublime" "Leonardo, genio universal""Modigliani, el pintor de cuellos largos", "Van Gogh, el pintor de la locura", "Digámoslo claro: Hitler estuvo equivocado, pero hizo muy bien en condenar a todos esos horrores que querían ser artísticos"...

¿En qué grupo social se encuentra el ojo común? Segun Ballo, en la pequeña y rica burguesía y también entre operarios, empleados y todo tipo de profesionales, médicos, abogados, ingenieros, profesores, filósofos, teóricos y críticos que han quedado pegados a viejos prejuicios. Recuerda el caso de Benedetto Croce, quién sostuvo que la obra de Cézanne era una aberración. Su ojo ni siquiera era absolutista, sino simplemente común, habituado aún al naturalismo de la vieja escuela napolitana, acota Ballo.

Otro ojo adverso es el que Ballo llama orecchiante (de orecchia=oreja) Es el que habla de oído, (como el que aprende música sin conocer las reglas) Se le pega lo que se hace en el momento, cual si fuera una canción pegadiza:
           defiende lo que en su momento está en la cresta de la ola, lo que está de moda, y que pronto                juzgará con el máximo desprecio cuando pase de moda (OC pag. 84)

   El ojo orecchiante es snob, sigue la moda y opina de arte como si realmente supiera. Puede hablar de todo, de arte de vanguardia, de música electrónica, de cine "raro". Es como un actor que recita sin mucho convencimiento. No lee ni estudia en serio porque no siente verdadero amor por el arte ni tiene base cultural, aunque cree ser un iniciado y pertenecer a una élite. Si le hacemos alguna pregunta en profundidad (que él evitará hábilmente) nos daremos cuenta que es todo "maquillaje cultural"(OC,p.85). Por lo general, ese ojo snob proviene de la pequeña burguesía. Su sentimiento de inferioridad (que adopta un aire de suficiencia del que carece, por lo general el ojo común) se formó, dice Ballo, "en una infancia carenciada, entre cosas banales, con una aspiración continua y secreta de éxito mundano..." (OC, p.84)

Describe luego Ballo al ojo absolutista. No se trata esa vez de un tipo patológico con complejos sino de un observador polémico que niega todo lo que no entre en su campo de visión. O todo o nada. Gran arte o gran idiotez. Es el ojo que apunta en una sola dirección, por lo cual resulta imposible dialogar con él. Puede encontrarse entre los artistas, para quienes opinar de arte resulta casi un acto de fe. Si son abstractos, gustarán de lo abstracto, si son figurativos, de lo figurativo. Aunque no sería lo deseable se encuentra a veces también entre los críticos. 

El ojo que mejor puede apreciar el arte es el ojo crítico. Semejante al ojo clínico del médico, es capaz de detectar en la obra síntomas de su tiempo. Descubre que la imitación del modelo es sólo "uno de tantos puntos de vista" (OC, p.84) y observa que si bien la universalidad del arte es absoluta, las raíces son siempre particulares. Dependen éstas de la atmósfera de cada época, de un grado particular de civilización y de la personalidad concreta del artista. 
      Requiere conocimiento histórico del ambiente y de la cultura en la que el artista y la obra se han         desarrollado ... un proceso que no es fácil, en cuanto está abierto a todo (OC, p.84)

El ojo crítico es un ojo formado. La dificultad está en que no existen reglas para quien quiera formarse; por eso, además de conocimiento, hacen falta intuición, superacion de preconceptos, oportuna puesta en foco del ojo, variación del ángulo de visión para encontrar el más adecuado. La verdadera crítica es,, por lo tanto, conquista" (OC, p.4)"  Esdedesear

miércoles, 22 de julio de 2015

Con las piernas de la imaginacion. La filosofía

91, ¡Tómate tu tiempo! es lo que le tendría que decir un filósofo a otro al cruzarse en el camino. Nada mejor dicho que ésto que anotó Wittgenstein, porque el pensar consiste propiamente en hacer tiempo, en temporalizar. Dar tiempo al tiempo, pero sobre todo darle tiempo a tu tiempo, al que serías tu. Y es que vivimos en un tiempo que no piensa , no tiene tiempo, el tiempo del estrés: anticipar es lo contrario de pensar, porque consiste en calcular"

102 Deleuze sobre Nietzsche, en sus mejores momentos; denuncia de la idiocracia.
¡Parece mentira que todavía siga preguntándose para que sirve la filosofía.¡Después de Lucrecio! Sirve la filosofía para contener la lucha contra la estupidez. Para hacer todo lo posible para que la estupidez no llegue a sus últimas consecuencias. Pero la estupidez cada día que pasa se hace más fuerte, en todos los terrenos y desde todos los aspectos. ¡También la propia estupidez, la de uno mismo! Por eso la filosofía ha de ser en primer lugar autoconocimiento!

128 "Solo en el río de los pensamientos y de la vida tienen sentido las palabras (Wittgenstein), pero únicamente porque somos capaces de leer y escribir esas palabras podemos orientarnos un poco en la corriente torrencial del río, en lugar de ser arrastrados sin remisión por su violencias. "Solo leyendo y escribiendo seríamos libres" (Nietzsche) Esto conviene recordarlo hoy más que nunca, cuando abundan los que están convencidos de que para ser libres basta quedar unos con otros para beber cerveza y contar los últimos chismes."

Con estos tres fragmentos del libro de Mariano Rodríguez "El sujeto velado. A partir de Nietzsche y Wittgenstein", aunque podría servirme de muchos otros de entre una interminable colección de textos filosóficos -pero este es el que tengo entre manos- pretendo justificar, ejemplificar, atribuir, mi vocación hacia la filosofía. Son, en concreto éstos, la expresión de una  necesidad subjetiva y práctica, una especie de filosofía aplicada,  por ejemplo en estos tiempos de lucha por el tiempo no hay tiempo de dedicación que más tiempo genere que el tiempo dedicado a pensar (hago uso metafórico de la repetición de la palabra tiempo, a propósito). Es como la energía,  el tiempo del pensamiento no se destruye se transforma;  produce tiempo reproduciéndolo , no lo gasta, no envejece sino al contrario, rejuvenece, "empodera" (odiosa, por manida, muy utilizada hoy)). 

Pero podría reivindicar, como hice tantas veces en otras entradas, cualquier otro valor de mi amor por la filosofía, ese regalo que me ofreció la vida y la "conversión" en un determinado momento. Dice Deleuze que el filósofo es "amigo del concepto", esa es mi mayor y mejor sensación cuando cada día me siento ante un texto filosófico: el disfrute, prácticamente estético, de mi amistad con el concepto, con todo lo oculto que hay detrás de él como un maná, porque es la esencia misma de la comprensión, que da gustito.

Así que, como en las anteriores, haré un mención de las obras que he disfrutado en esta fase nueva de mi vida:

Al principio estaba P. Sloterdijk, os acordais? con "Has de cambiar tu vida". Lo que no cambiaré será mi retorno al autor con frecuencia.
"La herida de Spinoza. Felicidad y política en la vida posmoderna" de Vicente Serrano
"El arte de vivir" de Zigmunt Bauman
"El traspie. Una tarde con Schopenhauer" de Fernando Savater
"Poesía y verdad" de Goethe
"El libro de los Pasajes" de Walter Benjamin (me ocupará mucho tiempo y paciencia)
"Amo, luego existo" de Manuel Cruz.
"El mapa y el territorio" de M. Houellebecq, del que ya comenté el poco interés que me despertó.
"El discurso de la servidumbre humana" de La Boetie
"La fuerza de existir. Manifiesto hedonista" de M. Onfray, Estupenda lectura.
"Estética. La cuestión del arte" de Elena Oliveras.

Ésta última y la mencionada de Mariano Rodríguez, ambas muy recomendables,  me acompañan en este verano caluroso, incluso aqui; en las rocas a veces, en los parques otras, siempre con el mar enfrente cuando levanto la vista.
Esdedesear

jueves, 9 de julio de 2015

Con las piernas de la imaginación. Las series de TV

"La cuna se balancea sobre un abismo, y el sentido común nos dice que nuestra existencia no es más que una breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas. Aunque ambas son gemelas idénticas, el hombre, por lo general, contempla el abismo prenatal con más calma que aquel otro hacia el que se dirige (...) La naturaleza espera del adulto que acepte los dos vacíos negros, a proa y a popa, con la misma indiferencia que acepta las extraordinarias visiones que median entre las dos. La imaginación, supremo deleite del inmortal y el inmaduro, debería ser limitada. A fin de disfrutar la vida, no deberíamos disfrutarla demasiado."

De "Habla, memoria" por Vladimir Nabokov

Supongo que está bien claro que cuando, en este tiempo nuevo, me encuentro hablando de los placeres de la imaginación, no lo hago en el sentido que Addison en la obra del mismo nombre lo hace, ("Los placeres de la imaginación". Joseph Addison), es decir en su aspecto estético, crítico o poético- aspectos que no me conciernen ni estoy preparada para abordar- sino que hablo de la imaginación como un recurso, una herramienta de disfrute para compensar, en lo que cabe, los malestares del cuerpo; más en sintonía con lo que Nabokov refiere en ese fragmento de ahí arriba, aunque, en total oposición a su consejo, inmortal e inmadura que soy,  yo prefiero disfrutar la vida aunque mañana llore su pérdida.

Viene a mi memoria que, por aquellos primeros tiempos del batacazo brutal, yo estaba "reviendo" por no sé qué vez, la serie "Frasier". Tengo por costumbre, como una vieja usurera, no ver más de un capítulo cada vez de una serie que me entusiasme, siempre con el fin de demorar  el placer para que me dure lo más posible. Y aquel día fatal del informe que me dejó ojiplática, cuando llegó el momento, como otro día cualquiera, también lo vi. Esos paréntesis de disfrute continuaron día a día, siempre que pude permitírmelo. Por suerte esta es una época en que las series de televisión están equiparándose o  superando incluso al cine. Grandes creadores,directores y guionistas como Terence Winter, Phil Abraham, David Chase, Timothy van Patten, Scorsese, Julian Fellowes, Vincent Gilligan y otros muchos, en sus respectivos canales, HBO, AMC, ITV, etc, nos entregan auténticas joyas para el entretenimiento, la pasión, la belleza y la inteligencia. Los Soprano, Mad men, Boardwalk Empire, Breaking Bad, Downton Abbey, títulos de series que fueron y volverán a ser muy pronto una excelente compañia, un caudal de emociones vibrantes que agradezco muchísimo desde "mi breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas" esas que, por desgracia, se llevaron a James Gandolfini, repentinamente, sin que podamos ya desligarlo jamás del inolvidable Tony Soprano.

Esdedesear

miércoles, 17 de junio de 2015

Con las piernas de la imaginación. El cine.

"En la estación de Tarnow hicimos una parada insospechádamente larga. Alguien había hecho volar por los aires la consigna. Los pasajeros de nuestro compartimiento decían que los culpables eran unos saboteadores alemanes. Reinaba una excitación general que rozaba la histeria. Yo también me di cuenta de la gravedad de la situación, pero llevaba en el bolsillo Las aventuras de Simbad el Marino en forma de historieta. Leía aquel libro mientras prestaba oídos a las noticias del andén, donde la muchedumbre se agitaba entre gritos. Estaba muy impresionado, pero al mismo tiempo impaciente por conocer el contenido de los capítulos siguientes de Las aventuras de Simbad el Marino. Esto ilustra bien los caminos que mi imaginación recorría durante la guerra. Finalmente el tren arrancó"
 De "Baltasar" una autobiografía. Por Slawomir Mrozek

Me parece una magnífica imagen, este fragmento autobiográfico de Mrozek- quién en un momento dado también sufrió un duro golpe por culpa de un ictus que le produjo una afasia y la consecuente incapacidad para escribir- para ilustrar lo que vengo descubriendo de la poderosa fuerza terapéutica de la imaginación que nos permite "estar a un tiempo  en misa y repicando".

Repicaba Mrozek con Las aventuras de Simbad el Marino en medio de la gravedad de la guerra, yo repicaba mucho con el cine en mi infancia en medio de circunstancias difíciles. Repicaba cada domingo, con lo ahorrado de la calderilla  que de tios, primos y demás familia era costumbre recibir y además el cine, entonces, era barato, no me digais por qué.

El cine fue otro recurso de la imaginación que nunca me faltó, lo he cultivado sin tregua, me gusta todo aunque no "todo". Como pasatiempo, como emoción, como técnica, como historia, como documentación... Y  todos los géneros, exceptuando el de terror que no me va lo más mínimo, Admiro y venero a los buenos actores, tantos, los de todos, De Niro, Pacino, Streep, Moore, Nolte, entre los actuales,  pero un  largo etc; algunos no hacen una película mala, Philip Seymour Hoffman, y un grande Daniel Day Lewis. A los buenos directores Spielberg, Scorsese, Cóppola, Kubrick, Allen, y larga lista de nuevo. A los guionistas, un buen guión lo es todo.A una película inglesa, a lo Loach, no me puedo resistir, pero tampoco a los folletones de época con Anthony Hopkins y Emma Thompson. A Ivory le perdono todo, y El Padrino I,II,y III como Memorias de África me los se de memoria. El cine lo tiene todo si la película es redonda. La historia, la imagen, la música, la fotografía. Todo. Es el mundo mejor para habitar la imaginación.

Desde hace unos años anoto cada película que veo con una pequeña reseña y una valoración, ya son cientos, buenas, muy buenas, pasables, regulares y malas, y no quiero alargarme, así que mencionaré sólo algunas de las que califiqué con un " Excelente" entre las que me ayudaron a recorrer los caminos de la imaginación en estos nuevos tiempos difíciles:

"A flash of green" dirigida por Víctor Núñez, con el admirado Ed Harris.
"Antes que el diablo sepa que has muerto"  dir. Sidney Lumet, con Philip S. Hoffman
"Beyond to see" Dirige e interpreta Kevin Spacey. !Vaya uno!
"Conspiración de silencio" dir. John Sturges, interpreta Spencer Tracy. Qué decir...
"Camino a la libertad" dirige Peter Weir, Ed Harris de nuevo, pero todos buenos, y esos paisajes!
"Donde está la casa de mi amigo"  Dir. Abbas Kariostami. Impresionante, hay que aguantar las emociones.
"De dioses y de hombres" Dir. Xavier Beauvois, Uff, Interesantísima.
"El discurso del rey".Dir. Tom Hooper y Colin Firth forever, de la comedia más tontorrona al drama mas truculento.
"El amor bajo el espino blanco" Dir. Zang Yimou, como cualquier otra suya.
"En el valle de Elah" Dir. Paul Haggis, con Tommy Lee Jones, Charlize Theron, Susan Sarandon,..que puedo decir.
"El vuelo" Dir. Robert Zemeckis, con Denzel Washington, fantásticos y fantástica.
"El fuego y la palabra" dir. Richard Brooks, con Burt Lancaster en una interpretación extraordinaria y Jean Simmons.
"Banquete de bodas" Dir, Richard Brooks, con Bette Davis y Ernest Bornigne. No va más.
"El capital humano" Dir. Paolo Virzi, con Valeria Bruni Tedeschi, Fabrizio Bentivoglio entre otros todos buenos.
Jimmy`s hall, Dir. Ken Loach
"Los descendientes" Dir. Alexander Payne, con George Clooney, "el completo"
"La solución final" Dir. Frank Pierson, interpreta el fabuloso Kenneth Branagh
"Magia a la luz de la luna" Con Woody Allen siempre a muerte.
"Mister Turner" Dir. Mike Leigh, actua el gran Timothy Spall
"Senderos de gloria" Kubrick-Douglas, y "Ser o no ser" Lubitsch-Lombard, revisitadas una y otra vez, como "Vidas cruzadas" de Robert Allman, con Madeleine Stowe.Julianne Moore, Tim Robbins, y otros grandes.
Como veis la lista lleva un orden alfabético y queda sometida a opiniones; éste es el gusto mío.

A todos ellos gracias, gracias, de parte de mi imaginación, por tantos momentos maravillosos. Esdedesear

miércoles, 3 de junio de 2015

Con las piernas de la imaginación






Carmen Rivas. Collage


"La imaginación es la capacidad de representar en la intuición un objeto aún sin que esté presente"
I. Kant. "Crítica de la razón pura"

Me gustaría citar a Hume para, salvando las distancias intelectuales claro, comentaros un sentimiento que comparto. Dice en " De mi propia vida" breve autobiografía que escribió cuando estaba muy enfermo y supo que su hora se acercaba: "... a pesar de mi gran empeoramiento, mi ánimo no ha decaído ni por un instante, poseo  la misma pasión de siempre  por el estudio y gozo igual de la compañía de los otros"  Muchas son las declaraciones en este mismo sentido hechas por personas, conocidas o no, en momentos difíciles de afectación del cuerpo con cierta gravedad. Por suerte, yo también puedo decir lo mismo, mi ánimo no ha decaído un solo instante. Yo lo atribuyo a la facultad personalísima, única,  que tenemos los humanos a diferencia del resto de los animales, esto es la imaginación. A la imaginación, que nos parece algo intangible y vaporoso, difícil de controlar, aunque no lo es más que el entendimiento, la sensibilidad, o la experiencia, ideas al fin y al cabo, pensamientos evanescentes, le afecta poco un diagnóstico médico, sigue a lo suyo, hasta el último momento, aunque me temo que la imaginación, como todo lo demás,  aunque nos venga de serie, es una instancia de la sensibilidad que conviene ejercitar, hacerla crecer y no es tarea  muy difícil, basta con escuchar los cantos de sirenas que albergamos en nuestro interior y dejarnos llevar. 

Nunca había dado un valor a  esta herramienta que es la imaginación como ahora que me ha ayudado tanto y se ha convertido en mis auténticas piernas. Con las piernas de la imaginación he podido correr en sueños, y he visitado países, ciudades, salones, granjas, naturalezas inéditas...  Todos esos mundos que nos ofrecen la literatura, el cine, la música... amados con tanta pasión, han permanecido al margen del sufrimiento del cuerpo. Emociones intactas, reir, llorar, asombrarte, vibrar, desear.

En esta primera entrada dedicada a los productos de la imaginación  voy a hacer una lista pequeña de  mis emociones con algunos  libros:
Descubrir a Chirbes: en "Los disparos del cazador" "En la orilla".,admirar por fin un autor español de obras maestras. 
Abrir nuevos horizontes con los pioneros del oeste americano en la maravillosa narración de Wallace Stegner " Angulo de reposo"
Divertirte con el originalísimo personaje de Steve Tesich: "Karoo". De lo mejorcito.que he leído nunca.
Dejarte fascinar por los entresijos de la biografía de " Limonov" de Enmanuelle Carrere.
Compartir las deliciosas  vicisitudes de la vida y profesión del veterinario James Herriot en " Las cosas brillantes y hermosas"
Soportar la crudeza de la vida reflejada en "El Gran  Cuaderno" de Agota  Kristof,
No poder levantar la vista del libro cuando lees la extraordinaria prosa de Stefan Zweig en " Memorias de un europeo"
Conjurarte con la investigación de Gregorio Morán en "El cura y los mandarines", imprescindible relato de la relación de los políticos y los intelectuales españoles desde los años sesenta.
Disfrutar con las curiosidades de la trama de "Nos vemos allá arriba" de Pierre Lamaitre, que leo ahora mismo.  
Por citar algunos de los libros leídos y que recomendaría encarecidamente,;


Continuará. Esdedesear

P.D. Va de libros y no quiero dejar de recomendar el de un amigo, encontrado en este otro espacio de la imaginación, que me reconforta con su generosa lealtad, "Perlas, Rojas" de Arturo R. Camba, bello y emocionado poemario. Y la ilustradora, también leal amiga, Pilar F. Pinedo. Les debo muchas emociones.

domingo, 24 de mayo de 2015

EL MAL NECESARIO


PROPOSICIÓN VI 
En la medida en que el alma entiende todas las cosas como necesarias, tiene un mayor poder sobre los afectos, o sea, padece menos por causa de ellos. Demostración: El alma conoce que todas las cosas son necesarias (por la Proposición 29 de la Parte I), y que están determinadas a existir y obrar en virtud de una infinita conexión de causas (por la Proposición 28 de la Parte I); y así (por la Proposición anterior) logra padecer menos en virtud de los afectos que de ellas nacen, y (por la Proposición 48 de la Parte III) experimenta menores afectos hacia ellas. Q.E.D. Escolio: Cuanto más versa este conocimiento —a saber: el de que las cosas son necesarias— sobre cosas singulares que nos imaginamos con mayor distinción y vivacidad, tanto mayor es esa potencia del alma sobre los afectos, como lo atestigua también la experiencia. En efecto, vemos que la tristeza ocasionada por la desaparición de un bien se mitiga tan pronto como el hombre que lo ha perdido considera que ese bien no podía ser conservado de ningún modo. Así también, vemos que nadie siente conmiseración hacia un niño porque no sepa hablar, andar, razonar, y por vivir, en fin, tantos años como inconsciente de sí mismo. Si la mayor parte de los hombres naciesen adultos, y sólo hubiera algún que otro niño, entonces todos compadecerían al que naciese niño, porque en caso tal se consideraría a la infancia no como algo natural y necesario, sino como un vicio o pecado de la naturaleza. Podríamos hacer otras muchas observaciones de este género.

De Ética de Spinoza


De viaje por la sierra del Gerês, en el norte de Portugal, en sendos coches, de repente, uno de ellos, que ya empezaba a tener achaques, daba muestras de debilidad. Por un pequeño agujerito en el depósito iba perdiendo combustible. La situación se presentó apurada pues no había en muchos kilómetros gasolinera alguna ni taller de reparación posible. Alguien nos recomendó consultar con uno de los escasos vecinos, al que avalaba el hecho de  tener un tractor. Después de horas de espera el tractorista nos dió su opinión sobre la avería, se trataba de regresar a España muy despacio evitando que el depósito se vaciase, abastecerlo de vez en cuando por debajo de la linea del orificio pero !perigo nenhum¡ (ningún peligro) nos tranquilizó.


Valga este ejemplo para describir la situación de un "parkinsoniano" (espantosa nominación muy utilizada, no conozco que se use en muchos otros casos, griposo? canceroso? alzheimeriano?.) situación que me concierne directamente. El caso de un enfermo de este mal tiene cierto parecido y peor arreglo.  En esta afectación del cuerpo, para cuando te enteras, llevas años perdiendo combustible, en este caso dopamina, y dejas de carburar; lo que debía ocurrir paulatinamente- lo que viene siendo hacerte viejo- algo para lo que todos estamos más o menos preparados, se te echa encima y te pilla todavía con el look de la madurita de buen ver a la que no le pegan nada esos andares torpes ni esos movimientos robotizados. Y no queda más remedio que abastecer el depósito pero ya para siempre por debajo de la linea del orificio y hacer el camino que te queda despacito para no malgastar. Porque no hay reparación posible. ¡Tanto que se investiga como no hemos inventado, al menos, un avisador como el de los coches.!

Una imagen se me impuso enseguida a la observación, la de los niños cuando inician sus primeras correrías, se desplazan torpemente, a trompicones, casi al borde de la caída, pero no se frustran, no se agobian por ello, no quieren esconderse y disimular su torpeza, al contrario, ávidos de nuevas experiencias se lanzan más y más a la aventura de dar pasos hacia nuevos y deseables horizontes, un pasillo, una playa, un parque, un campo de deseo para recorrer, como sea, como sea... Si acaso no perdiendo de vista la mano de papá y mamá. Porque, como argumenta Spinoza en el texto, el niño no sabe, no tiene experiencia, nada perturba emocionalmente su afección corporal, quizás solo un poco de miedo. En esto nos parecemos, pero ya no hay mano de mamá.

Y si naciésemos viejos, con la propia lentitud de la vejez, el caminar indeciso  el movimiento torpe... Si, como el niño ignorásemos todo conocimiento que da la experiencia, si desconociéramos el alentador impulso de la adolescencia,  la ensoñación de la omnipotencia narcisista que alimenta la juventud, si no lo hubiéramos saboreado apasionadamente  o si, al menos, nos hubiera dado tiempo a aceptar su pérdida, probablemente menos dura  sería la caída. Pero hay una fórmula  infalible:la tristeza ocasionada por la desaparición de un bien se mitiga tan pronto como el hombre que lo ha perdido considera que ese bien no podía ser conservado de ningún modo. 

"Si no os haceis como niños no entrareis en el reino de los cielos" Mateo 18.3. 

Voy de camino. Esdedesear

jueves, 4 de diciembre de 2014

La política...televisada

"..mi no deseado presente se desenvuelve, me desenvuelve, como no puedo controlarlo, me limito a comentarlo" 
Ciorán." Breviario de podredumbre" 

Este es el momento de la política, de hablar de política, como hasta hace poco lo era de la economía. Ya pasó de moda hablar de la prima de riesgo, el bono a equis años, rescate si, rescate no, o de cuando se pasaría por aquí la troika , todo ello "desde el punto de vista del crecimiento y el empleo" claro. Ahora el tema candente es la política en general, y en particular la corrupción de los políticos, (entre otros) que, de repente, hace que al ciudadano, al periodista, al economista, al tertuliano y al politólogo,  le salgan granos y se le pongan los pelos como escarpias, al grito de !transparencia! ¡el que la hace la paga! ¡que se hagan el harakiri y el ikebana!,  tal es la sorpresa que se han  llevado inocentes como vivían de que tal desmesura pudiera estar  sucediendo. Las respuestas son casi absolutamente del mismo tenor, porque los votos mandan, y unos más reticentes que otros, casi todos se afanan en desnudarse lo que haga falta a golpe de propuestas y regulaciones que a ver quien les echa un galgo dentro de poco. 

 ¿Donde van los años de charlar de la optimista globlalización, de la preocupación por el ecologismo, el cambio climático? ¿Dónde las conversaciones sobre la hipoteca, mi coche "est  tres confortable et rapide", los viajes a Cancún y Varadero, las interminables carreras universitarias de los interminables hijos? A quien le interesaba la política, la corrupción, la justicia, la sanidad, la educación, asuntos que venían "de serie" y aburrían hasta a las moscas?. Y ahora,.. pues  que no hay quien se separe del televisor,porque a poco que te despistes te has perdido la última. Estamos en un sin vivir pero no se puede decir que en un sin vivir aburrido, esto es un show, a mi personalmente se me parece mucho al Show de Truman. 

No voy a hablar de política porque la política es otra cosa distinta a lo que nos está sucediendo. Mas allá del telón de este escenario donde se desarrolla la trama de este show, alguien está realizando actos políticos, pero  para conocerlos  es necesario leer los boletines oficiales, esos donde se plasman las autenticas ideologías de los dirigentes de turno  y sus consecuencias, Voy a hablar de la política televisada, que es lo que verdaderamente estamos viviendo, no nos engañemos,  y que ha conseguido despertar más interés del que nunca podría imaginarse, extendiendo las audiencias al común de los ciudadanos que asisten embelesados a la variedad de informativos, tertulias, magazines y hasta programas de humor. Se analiza en  detalle en una verborrea inacabable, se teoriza sobre la marcha y según la marcha,  se hace acopio de datos hasta la saciedad, se repiten imagenes y declaraciones hasta la nausea, incluso  vuelan por el aire los cuchichos arrasando  las dignidades, ventilando las intimidades, sin pudor.  En definitiva, alimentado por las bajas pasiones el personal parece haber salido de la anestesia y se ha inaugurado el tiempo del gran acusador. 

¿Estoy negando acaso el derecho a la indignación por la corrupción descubierta? (casualmente, ahora) Nada mas lejos, estoy denunciando este repentino interés, este interesado interés, por comportamientos, que no, por no denunciados, no existieran desde hace mucho, por no decir todo, el tiempo,  y ante los cuales los mismos que ahora se manifiestan  y acusan tan panchos,  mostraron la más absoluta pasividad y por lo tanto complicidad.  Y no me estoy refiriendo precisamente al grupo de actores jóvenes que irrumpen en el show, ellos son posiblemente los únicos con derecho a hacerlo y al rebufo de cuya demanda se desarrolla esta tragicomedia, esta ópera bufa, que si no fuera tan triste podría convertirse en sainete. La política televisada es otra forma de corrupción, es degeneración. Y no esdedesear. 

En próximas entregas hablaré de los actores/as.



sábado, 22 de noviembre de 2014

"Inflacción de las cosas, deflacción de los cerebros". Emilio Lledó



En el año 1982 se publicaba " La memoria del logos. Estudios sobre el diálogo platónico" del filósofo hoy premiado con el Nacional de las Letras Emilio Lledó, al que admiro profundamente. La lectura de este ensayo es, para mi de esas cuyo disfrute nunca se agota, que tienen esa increible peculiaridad de parecer siempre inédita, porque su mensaje es tan lúcido que revalida la sensación de esclarecimiento y liberación cada una de las veces. Un ejemplo de esto que digo podría ser este texto del capítulo I: El prisionero de la caverna, donde realiza las posibles lecturas de un mito de la cultura clásica, el Mito de la Caverna, con el que Platón simbolizaba  la condición humana. Gracias a las lecturas que Lledó nos acerca podemos ver como el famoso mito no ha envejecido, quizás porque la condición humana se resiste a mudar y la historia, como pensaba Walter Benjamin: aunque hecha eternamente por hombres, lo es sin conciencia ni plan, como en un sueño. A una historia como la nuestra, la de nuestra condición humana, solo le cabe repetirse, lo estamos viendo en la rabiosa  (en varios sentidos) actualidad de nuestro país, actualidad a la que le van como anillo al dedo estas explicaciones del gran filósofo Emilio lledó.  Esdedesear


 ...una lectura social. En el mito (se refiere al Mito de la Caverna) se nos habla del acomodo que los prisioneros satisfechos han ido haciéndose en la caverna. Aceptando la sombra como realidad y negándose a romper su integración con la nada, cabe llenar el vacío y la necedad con el cultivo de la sumisión al engaño. "Y si hubiera entre ellos algunos honores y recompensas, que concedieran los unos a aquellos otros que por discernir mejor las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar lo que iba a suceder"

Es posible que, como se ha escrito, Platón tuviese presente la clase política griega y pretendiese retratar en los prisioneros que se intercambian honores, a los hombres que, en la rueda de los compromisos, acaban venciéndose del lado en el que los vínculos al magma social son más fuertes, y menos creadores los estímulos.

Subyace también a la escenografía platónica una lectura psicoanalítica. Es muy posible que este mito sin precedentes en la tradición griega, estuviese influido por el orfismo y por su interpretación del alma y su destino. Por supuesto que la caverna remite también a una hermenéutica individual en la que se da un paulatino proceso de autoconocimiento. Cargados de imágenes reflejadas, sin que la conciencia pueda asumir otra cosa que el reflejo, sin poder saltar sobre la sombra impuesta la clausura del prisionero se convierte en condena   Aqui ya no queda el alivio de la estupidización compartida. Los muros de la indidualidad, de la particular y privadísima experiencia no pueden saltarse. Solo es posible la transferencia hacia aquellos que comportan una cierta esperanza de liberación en la claridad; en el contexto de luz en el que se destacan los olvidados contornos de las cosas.

 Hay también otras posibles lecturas del mito. Una de ellas podríamos llamarla lectura televisiva. No hay que hacer grandes sutilezas hermenéuticas para descubrir en el montaje de la caverna, la esencia misma de lo que puede constituir la desinformación en la sociedad contemporánea y, concretamente en uno de sus medios más poderosos: la televisión. 

Aunque no fuese por otra causa, nadie podría negar la modernidad del mito que parodia, certeramente, el más perfecto esquema de las relaciones establecidas entre el espectador pasivo y el señor de los objetos, del tiempo y del poder. Los paseantes de realidades engañosas, los programadores de la violencia y la falsedad, como en el mito, siguen en pie luchando hábilmente por convertir el mundo en una gran caverna frente a la que colocarán su inmensa pantalla de sombras. Pero precisamente, porque tenemos cada día más clara conciencia de este fenómeno de la subcultura, son absolutamente inútiles aquí las palabras, las interpretaciones. Habría que alcanzar la verdadera praxis creadora que hiciera imposible esa manipulación. 
   
En las páginas posteriores a aquellas en las que Platón describe el mito, en los libros VIII y IX de la República, se hace un análisis lúcido de los regímenes políticos: monarquía, oligarquía ,timocracia, democracia, demagogia, tiranía y de la corrupción que permite que se pase de unos otros cuando al pueblo, al demos, no se le da una educación verdadera. La lectura política del mito nos hace suponer que esta dura e inevitable dialéctica de la corrupción se engendra en la misma atmósfera de la caverna. Las alternativas políticas, que pueden ser creadoras y revolucionarias, admiten, con todo, que es posible, desde alguno de estos regímenes, cambiar la realidad: hacer que no sean sombras las que en la caverna anidan, y que no sean prisioneros sus habitantes. (... sigue una lectura trágica) y finaliza:
   
 La muerte en la caverna del mundo es la muerte en la posibilidad. Para convertir la temporalidad inmediata en memoria y proyecto,, se necesita algo extraordinariamente creador; la lucha decidida, revolucionaria, desde presupuestos absolutamente nuevos, contra las cavernas, contra los muros. Ello se logra con el arma sutil y mal usada de una palabra simple: Paideia, educación. Porque mucho más peligrosa que la inflación de las cosas, es hoy la galopante deflación de los cerebros."
  





domingo, 16 de noviembre de 2014

Paisanos






"-Hay que defender España
-Mellor sería que España nos
defendese a nos."

Imagen de "Cousas da vida"
por Castelao

domingo, 7 de septiembre de 2014

Mercaderes

"Quisiera ir un paso más allá. Por sí misma la realidad no vale un centavo. Es la percepción lo que confiere significados a la realidad. Hay una jerarquía entre las percepciones ( y por consiguiente entre los significados) en la que aquéllas adquiridas mediante los prismas más refinados y sensibles ocupan la cima. Es la cultura, única fuente de suministro, la que aporta a dichos prismas el refinamiento y la sensibilidad; es la civilización, cuya principal herramienta es el lenguaje. La evaluación de la realidad materializada mediante tal prisma- cuya adquisición es un objetivo de la especie - es por lo tanto la más precisa y quizás incluso la más justa (Ante todo esto no hay que hacer caso de los gritos de ¡Improcedente! y "Elitista! que pueden surgir, como no podía ser menos en los centros del saber locales porque la cultura es "elitista" por definición, y la aplicación de principios democráticos a la esfera del conocimiento conduce a la equiparación de sabiduría e idiotez)
 Joseph Brodsky  en el prólogo de "Contra toda esperanza" Memorias de Nadiezna Mandelstam

Que la realidad no vale un centavo es una afirmación de un hecho  tan verdadero  y constatable que de ninguna otra forma podríamos soportar los estragos que ella misma  produce. Estamos tan hechos a esa devaluada realidad, ya sea en una mirada histórica a cualquier pasado, preñado de guerras, miserias y abusos como en la percepción inmediata de nuestro presente, preñado de las mismas guerras, miserias y abusos,  que podemos transitar por ella aparentemente indiferentes, excesivamente indiferentes diría yo, como si un:  ¿Que más da? anestesiante permitiera  un sobrevivir con optimismo a la esencial mortalidad que nos constituye y de ahi para arriba.



Expulsión de los mercaderes del Templo. El Greco

Y aún así, sigo considerando que, sean cuales sean las aciagas circunstancias que individual o colectivamente estemos abocados a vivir, hay, como dice Brodsky, una jerarquía de percepciones que nos ofrecen diferentes significados para esa misma realidad; ya lo expresaba Campoamor en su famoso poema "En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira" La sensibilidad que proporciona la insaciable satisfacción de transitar por los luminosos colores de la civilización por el refinamiento de la cultura, y su lógico devenir en ética,  es inversamente proporcional a la grosera idiocia de los que caminan por la tenebrosa senda de la ignorancia. No hay corrupción suficiente, ni latrocinio ni violencia que pueda con la fortaleza de quien se sostiene sobre sólidos principios morales. No son los mismos prismas ni somos de la misma especie. Esdedesear

lunes, 25 de agosto de 2014

Retorno a Schopenhauer

   "Todo querer nace de una necesidad, por consiguiente, de una carencia y por lo tanto de un sufrimiento.La satisfacción pone fin a éste; pero para un deseo que es satisfecho hay por lo menos diez que no lo son; además, los apetitos duran largo tiempo; las exigencias son infinitas y su satisfacción es corta y escasa; a veces la satisfacción definitiva es solo aparente; el deseo colmado deja su puesto a otro nuevo, aquél es un error conocido y éste un error desconocido. Ningún objeto de la voluntad puede dar lugar a una satisfacción duradera, sino que se parece a la limosna que se arroja a un mendigo y que solo sirve para prolongar sus tormentos.

      Por consiguiente, mientras nuestra conducta esté ocupada por la voluntad, mientras estamos bajo la presión del deseo con sus alternativas de esperanza y de temor; en suma, mientras somos el sujeto de la voluntad no es posible que disfrutemos dicha ni tranquilidad. Ya seamos perseguidores o perseguidos, ya temamos la desgracia o corramos tras los placeres, en el fondo todo es lo mismo, los cuidados que nos produce la voluntad exigente, cualquiera que sea su forma, agitan y desasosiegan constantemente nuestra conciencia y sin tranquilidad no hay dicha posible. De este modo el sujeto de la voluntad está atado a la rueda de Ixión, está condenado a llenar el tonel de las Danaides, al suplicio de Tántalo.
     Pero cuando una circunstancia exterior o nuestro mismo estado de ánimo nos arranca, de improviso, al torrente sin fin de la voluntad y emancipa nuestro conocimiento de la esclavitud del deseo, la atención ya no se dirige a los motivos de la voluntad, sino que concibe las cosas libres de sus relaciones con el querer, por consiguiente, de un modo desinteresado, sin subjetividad, de una manera puramente objetiva, entregándose a ellas plenamente, en cuanto son puras representaciones y no meros motivos, entonces la tranquilidad, buscada antes por el camino del querer y siempre huidiza, aparece por primera vez y nos colma de dicha. Surge entonces aquel estado libre de dolores que Epicuro encarecía como el supremo bien, como el estado de los dioses, pues en aquel instante nos vemos libres del ruin acoso de la voluntad, celebramos el sábado de la voluntad y la rueda de Ixión cesa de dar vueltas.
   Semejante estado es el que yo describí anteriormente como indispensable para el conocimiento de la Idea, como pura contemplación; nuestra personalidad desaparece en la intuición, nos perdemos en el objeto, nos sustraemos al principio de razón, al conocimiento de las relaciones y a la vez las cosas se nos aparecen como Ideas y el individuo se convierte en  puro objeto del conocer sin voluntad, apartándose de la corriente del tiempo y de la cadena de relaciones. Entonces, lo mismo da contemplar la puesta de sol desde un calabozo que desde un palacio."
A. Schopenhauer "El mundo como voluntad y representación"

Así lo creo, y esdedesear.

domingo, 19 de enero de 2014

Trascender, pero hacia donde? Subir, pero a qué altura?

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  - Usted siempre ha dicho que trabajar en literatura es, en muchos sentidos, más importante que trabajar en filosofía.
_ La literatura es más importante en un sentido muy específico; cuando se trata de llevar a efecto el progreso moral. La literatura contribuye a la expansión de la facultad de la imaginación moral en cuanto que nos hace más sensibles, en tanto que nos hace profundizar en nuestra comprensión de las diferencias entre los hombres y sus distintas necesidades. La filosofía es útil cuando trata de sintetizar nuestras propias intuiciones morales en principios morales. Pero no sirve para la ampliación de estas intuiciones. Las reflexiones filosóficas no contribuyeron mucho a la abolición de la esclavitud, al contrario que algunas historias sobre la vida de los esclavos."

Entrevista al filósofo Richard Rorty llevada a cabo por R.Kaiser, H.Mayer y W.Ulrich, bajo el título "Es bueno persuadir". en "Cuidar la libertad" Ed. Eduardo Mendieta.

Escuchaba ayer a Fernando Savater decir que en ocasiones le convocan para acudir a colegios con el fin de animar a la lectura. Con su típico sentido del humor ilustraba lo que suponía para él. Puesto que le gusta tanto leer, invitar a la lectura a otros es algo así como si tuviese que animar a comer jamón de jabugo." La lectura multiplica el alma" decía. A mi me ocurre otro tanto, no concibo la vida sin la lectura, un placer pero también un deber. Como el jamón de jabugo.

En los últimos tiempos he tenido entre mis lecturas un par de novelas de Wallace Stegner: "En lugar seguro" que narra la larga relación de amistad, llena de complejidades, entre dos parejas de profesores de universidad  y Ángulo de reposo" el relato intimista de un historiador sobre la vida de sus abuelos, ingeniero y escritora e ilustradora,  que inician su  tremendamente dificultosa andadura por  los territorios sin civilizar del Viejo Oeste californiano;  una obra del escritor-viajero-caminante  Patrick Leigh Fermor llamada "Un tiempo para callar" en la que describe gracias a sus estancias en determinadas abadías de benedictinos, cistercienses y trapenses, los rigores de la vida monástica de estas órdenes de estricta observancia , el ensayo "Qué es el arte" de Tolstoi, reflexiones en un intento de definir el arte más allá del concepto de belleza que siempre le acompaña;  y tengo entre manos la voluminosa "Has de cambiar tu vida" del filósofo Peter Sloterdijk, título basado en la voz que oyó Rilke en el Louvre y bajo él cual el filósofo desarrolla una producción original de investigaciones acerca del hombre actual en un mundo que "no puede negarse: el único hecho de importancia ética universal en el mundo actual es el reconocimiento, cada vez mayor y difusamente omnipresente, de que así no se puede continuar" Todos ellos apasionantes, muy recomendables. La lectura de las novelas fué un auténtico placer, el ensayo de Tolstoi esclarecedor y pedagógico, y desentrañar nuevamente las tesis de Sloterdijk  es un empeño que me tiene entusiasmada.

 La contestación que Richard Rorty ofrece a sus entrevistadores en el fragmento que abre esta entrada me ha hecho reflexionar. En primer lugar diré que creo que tiene razón. La ficción, espejo,al fin y al cabo, de la realidad, nos coloca frente a otras formas de vida, otras culturas, otros caracteres, amplia nuestros horizontes de narratividad, los embellece, los cuestiona, los contrapone, los enriquece en suma, impide que nos encastillemos en la cómoda pero anonadante subjetividad porque "comprender" es nuestra esencia y comprendiendo es como somos más humanos.                                                                                             En cuanto al ejercicio de  la filosofía, ese amor por sustanciar nuestras intuiciones, ese afán por rebasar los límites, ese esfuerzo heroico por trascender, voy a remitirme a un fragmento del libro en cuestión "Has de cambiar tu vida" que pueda, entre mil, definir su función:                                                                                                                                
"El autor de la Gaya Ciencia (refiriéndose a Nietszche) era consciente de hasta qué punto èl seguía siendo devoto. Al mismo tiempo, entendía ya lo suficiente de las reglas de juego que rigen en el astro ascético como para tener claro que todas las ascensiones comienzan en el campamento-base de la vida corriente. Sus preguntas; Trascender, pero hacia donde? subir, pero a qué altura? , se habrían contestado por sí solas si él hubiera permanecido asentado en el suelo  de los hechos ascéticos. Pero estaba demasiado enfermo para seguir lo que decía su conocimiento más importante, a saber: el asunto principal en la vida es tomar en serio los asuntos secundarios. Cuando los asuntos secundarios fortalecen, se ve refrenado el peligro dimanante del asunto principal. Ascender más alto en lo secundario viene a significar luego que se avanza en lo principal." Ahí lo dejo, a interpretación. Que en eso consiste la filosofía. Esdedesear.









                                                                                                                                                                                                                                                                           

jueves, 19 de diciembre de 2013

Desmontando el lego: Cae la primera pieza

"Los afectos de la esperanza y el miedo no pueden ser buenos de por sí"
Tal como yo la recuerdo Rosita hasta los 13 años no tuvo ego, me refiero a un ego complemento directo, porque lo que si recuerdo  que  tenía, a mi parecer, era un simple " yo" pronombre personal que le daba pocos problemas, más bien todo lo contrario, de tan ajustado como estaba su deseo a la realidad -aunque eso ni siquiera lo pensó hasta que fué muy mayor y empezó a tratar las complejidades de la psique. Rosita, entonces no tenía nada a qué llamar psique. Tenía lo que se suele tener a su edad pero, sobre todo, mucho  talento. Destacaba en los estudios y  mucho más en campos que eran relativamente difíciles para la mayoría de los niños:  cantaba y bailaba muy bien, protagonizaba obras de teatro, presentaba actos públicos con enorme soltura, tenía una perfecta pronunciación en francés, demostraba gran inquietud cultural... Por añadidura era buena jugando a toda clase de juegos y su comportamiento en el colegio era merecedor de felicitaciones. Nunca supe a ciencia cierta si Rosita fue en esa etapa una niña feliz pero, por algunos detalles que conozco, puedo presumir que no del todo, la esperanza y el miedo probablemente ya anidaban en su interior.

"Los afectos de la sobreestimación y el menosprecio son siempre malos"
 Rosita estudiaba en un colegio de monjas, probablemente con gran esfuerzo por parte de sus padres, pero eso ella,entonces, no lo consideraba, no lo hizo hasta que ya, muy mayor, conoció las complejidades de la psique. Era costumbre en la educación de la época que, en un determinado momento, se separasen los estudiantes de letras de los estudiantes de ciencias; ella "iba" por letras y no era precisamente el grupo con mejores calificaciones, y resultó que en el grupo de ciencias se quedaron sus más íntimas amigas. Rosita sin saberlo, fue perdiendo sus lazos más consistentes, el de aquellas amigas a las que Rosita gustaba incondicionalmente. Pronto empezó a darse cuenta de que sus talentos, tan apreciados hasta entonces, eran un estorbo, un objeto de discordia y burla, entonces los miedos atraparon a Rosita, según creo, y se las ingenió para reconvertirse, reconvertir su talento. Pronto lideró el díscolo grupo, pero mientras se iba ganando su  adhesión iba, a su vez, perdiendo la estimación de sus profesores ( ¿la suya propia,quizás?). 

La mayor soberbia y la mayor abyección, son la ignorancia de sí mismo" 
Cierto día, delante del aula de griego, (asignatura en la que Rosita había obtenido el curso anterior las mejores calificaciones), sucedió un incidente que yo misma presencié porque en ese momento Rosita y yo charlábamos sobre los resultados de una prueba. Al pasar por delante de nosotras la profesora, levantó la voz queriéndose hacer oir y pronunció con insolencia, "Ja, no entiendo que me pudo pasar este verano...
terminé el curso con sobresaliente y ahora resulta que me merezco un cero....Ja,ja! La profesora se dirigió a Rosita, tal como recuerdo, con total serenidad y le dijo: "Es usted una autosuficiente pero si le interesa aprender griego yo podría ayudarle dándole clases extraordinarias los sábados por la mañana". Sé que a Rosita le pareció muy mal, y aunque se sobreestimaba,  acudió puntualmente a las clases y por lo que recuerdo siempre guardó admiración por aquella profesora. 

"La mayor soberbia y la mayor abyección revelan la mayor impotencia del ánimo"
Se daba entonces una circunstancia que resultó ser fatal para la "talentosa" Rosita. En el colegio de monjas no podía impartirse el curso preuniversitario de letras, debería trasladarse al Instituto, Rosita retornó a la educación pública. Acudió a las clases del primer trimestre, la diferencia de nivel con los compañeros  era abrumadora, los profesores exigían una forma de estudio irreconocible para Rosita, cada día era un nuevo naufragio en aguas turbulentas, el desafío era insoportable.  Rosita, se sentía sola e impotente, abandonó- Todo estaba perdido. Bueno, no todo, había ganado algo: "un ego". Un ego que resultó parlanchín, que discurseaba justificaciones a diestro y siniestro, para proteger a Rosita cada vez que caía. Y así fue como Rosita y su ego se conocieron. Luego vinieron otras caídas, entre la soberbia y la abyección,  hasta que Rosita, muy mayor, conoció las complejidades de la psique.

"El contento de si mismo puede nacer de la razón y, naciendo de ella, es el mayor contento que puede darse"
Escolio: El contento de sí mismo es, en realidad, lo más alto que podemos esperar. Pues nadie se esfuerza por conservar su ser con vistas a algún fin; y, por otra parte, como este contento es alentado y fortificado cada vez más por las alabanzas, y, al contrario, resulta perturbado cada vez más por el vituperio, es la gloria, entonces, la que nos guía, sobre todo, y somos prácticamente incapaces de sobrellevar una vida de oprobio" Esdedesear

Todos los fragmentos son de la Etica de Spinoza

lunes, 9 de diciembre de 2013

EL LEGO

"Hay que dedicar la primera parte de tu vida a construir un ego fuerte, porque si no el vecino te come. En la segunda parte hay que deshacerse de él, porque sin ego, el tema de la muerte se esfuma". 
Extraído de una entrevista de Arcadi Espada al filósofo Salvador Pániker, publicada en El Mundo.

Siento que estoy de acuerdo con estas palabras, y lo siento, no obstante, con sentimientos tan ambivalentes que casi sería mejor decir que disiento.
Por una parte siento el valor del  gran esfuerzo que supone construir un ego desde la más temprana y anonadada infancia, ingenuamente feliz mientras le asedian los superegos paternos, sociales, escolares; atravesando luego  a duras penas la confusa y descontrolada adolescencia  ávida de los tan deseados como controvertidos  col-egueos;  abriéndose costoso paso, en la juventud,  entre las imposiciones de las modas, los ideales de la vocación en lucha con las convenciones laborales, de las celebradas aceptaciones y los insoportables rechazos, de la afanosa búsqueda y el incierto encuentro del primer amor, del segundo amor, del... desamor; de nuevo el amor: un respiro por fin,  el ego que empezaba a desinflarse en su fatuidad, deslizándose hacia abismos de sentido, respira ya, rescatado, contenido (contento) en otro ego, dividuo de nuevo, como en origen,  no individuo, crea un nido, escribe un libro y planta un arbol; se hace casi inexpugnable, deja de escuchar los interrogantes-interrogaegos, ni caso , no duda: !es un jodido ego del copón¡, cuando inexplicablemente aquello deja de furrular, no madura; el psicoanalista se encargará de empezar a destronarlo, lo hará papilla, en caso de que lo visite dividido por los cuestionamientos de la lógica,  o en todo caso se encargarán otros!egos del copón! de colaborar en esa tarea ardua de ir deshaciéndose de él,  agujereándolo hasta que adquiera la apariencia de un egocolador, esa nueva materialidad  por donde se irán  escapando las militancias, las expectativas, las fes, las adhesiones, las ilusiones. La ilusión de un ego fuerte.

Por otra,siento la gran felicidad, la tranquilidad, el sosi-ego,  que supone que el ego vaya perdiendo su ilusoria fortaleza. Cuando por fin  puede permitirse ser débil y anhela de nuevo  todo lo que deseaba en la más temprana y anonadada infancia, en la confusa adolescencia, en la gloriosa juventud... ahora ya consciente,  liberado de todos los superegos, col-egueos, interroga-egos y  egos del copón. Recobrada la duda, la incertidumbre, la curiosidad, la necesidad, se atreve a  revisitar el paraiso perdido, y en sueños  se pregunta si aún hay tiempo para él. Despacio, discreto, de puntillas avanza entre la niebla que se disipa de elección en elección, comprobando el suelo firme de la desmitificación bajo sus pies, sus pasos alcanzan más cuanta menos prisa se dan: es un deshecho de ego, un ego deshecho,un l-ego total, ante el que hasta la propia muerte se esfuma.

"Y entonces, cuando el final se aproxima, al repasar tramos de una larga travesía, puedo afirmar que pertenezco a esa clase de hombres que se han formado en sus tropiezos con la vida. De manera que, cuando algún exégeta habla de mi filosofía, no puedo sino turbarme, porque tengo la misma relación con un filósofo que la existente entre un guerrillero y un general de carrera. O quizá, mejor entre un geógrafo y un aventurero explorador cuya intuición le sugiere la búsqueda de la selva malaya, del que tiene ambiguas noticias, ni siquiera la seguridad de su existencia. En el arduo trayecto contemplé lugares maravillosos, pero también tuve que enfrentarme con seres siniestros y obstáculos casi insuperables, y caí una y otra vez. Desesperado por no dar con el tesoro, descreyendo de mi capacidad para encontrarlo entre tanta penuria, perdí reiteradamente la fe. Digo la verdad cuando afirmo que desconozco otras regiones, que mi ignorancia de otras realidades es innumerable, pero en cambio puedo reivindicar la búsqueda apasionada en el camino que seguí" Esdedesear

De Ernesto Sábato. "Antes del fin"

jueves, 3 de octubre de 2013

Sacudidas


Las ideas se tienen, en las creencias se está
Ortega y Gasset

Han sucedido cosas aquí que me tienen muy desasosegada. No sabemos que hay de cierto en las versiones que se dan de los hechos, pero incluso aunque nada de lo que se diga sea verdad y así lo deseo; por un motivo u otro, todos estamos estamos reflexionando, pensando, conmocionados, da igual si ha sido sentenciado oficialmente o no ( porque en la intimidad una conjetura no se convierte en acusación, sólo lo hace cuando se vierte en el espacio  público por las graves consecuencias que puede conllevar) ,  en  la posibilidad de que unos padres, de características similares a las nuestras, cercanos,  hayan  llevado a cabo acciones tan fuera de lo común, tan extraordinarias, tan sórdidas, tan "irracionales". Hechos como éste, de los que con frecuencia tenemos noticia, vapulean nuestras creencias: "Todo padre ama a su hijo y quiere para él lo mejor". Como paliativo, para reducir la incomprensión, lo más frecuente  es culpar a un posible trastorno, pero no siempre es así, y eso aún nos conmueve más. Con el tiempo olvidamos, es lo más sano, ya no soportaríamos la aceptación de una sociedad poblada de individuos guiados por motivaciones irracionales. Eso lo dejamos para el análisis o estudio de otras épocas, a las que nos dirigimos con curiosidad y simpatía  pero sin crítica peyorativa. El tiempo lo cura todo y hace de un salvaje un sujeto ingenuo producto de las circunstancias que nada tienen que ver con nuestra elevada civilización.

En un interesante libro de Juan Antonio Rivera, "Lo que Sócrates diría a Woody Allen", que en su momento fue premio Espasa de ensayo, leo esta interesante reflexión que nos puede ayudar a comprender por qué de vez en cuando la vida nos sacude, da una patada a nuestras creencias y nos pone a parir ideas. El caso más frecuente, suele ser la enfermedad, la idea de la próxima muerte de un ser querido o de nosotros mismos. La violencia, el hambre, la explotación en el mundo, ya nos tienen insensibilizados de pura impotencia.

Dice así:
Cosas con las que irreflexivamente contamos:
- Que el mundo en el que estamos es real, no ilusorio

- que existen objetos exteriores a nosotros que subsisten cuando no los percibimos

- que el curso de la naturaleza será en el futuro como en el pasado, que no habrá alteraciones bruscas de las  leyes de la naturaleza.

- que existen otras mentes aparte de la nuestra.

- que el mundo externo es un entramado de fenómenos vinculados entre si por relaciones causa efecto.

- que mantenemos la identidad personal a pesar de los vacíos de la autoconciencia que se producen cuando  dormimos sin soñar, estamos en coma, bajo anestesia general o en estado de narcosis profunda.

- con una cierta expectativa de vida.

 Todas estas creencias o expectativas constituyen el suelo firme sobre el cual la vida acontece; así lo afirma sin reservas Ortega y Gasset: "la máxima eficacia sobre nuestro comportamiento reside en en las implicaciones latentes de nuestra actividad intelectual, en todo aquello con lo que contamos, y en que, de puro contar, no pensamos"... y resalta además que la inteligencia consciente es sólo un segundo violín en la orquestación de nuestras vidas , que entra en juego en situaciones de emergencia, precisamente cuando las creencias o expectativas en las que habitualmente descansamos se revelan de súbito infundadas; y para salir a flote, para no hundirnos en ellas, necesitamos pensar, concebir ideas"

Esdedesear

lunes, 23 de septiembre de 2013

Varios franceses





Francia instruye a sus alumnos en los 15 “mandamientos” del laicismo

Una declaración de derechos y deberes cuelga en el tablón de los centros públicos


Según informa El País, Hollande está implicado en ciertas reformas en el sistema educativo que incluyen esta instrucción. Cosa más obvia, digo yo. ¿Que pasa aqui? La libertad de conciencia en un estado no confesional es lo mínimo, incluye y asegura el respeto a los valores religiosos, cosa que no ocurre al revés. Debería ser promovida como el mayor de los bienes y cultivada, no dejada a la buena de dios.Envidia me dan.


"Un pliegue es un interior hecho de exterior. Plegamos el exterior en la relación que mantenemos con nosotros mismos, cuando aceptamos o rechazamos, elegimos o combinamos modos diferentes de acción. Es así como conducimos nuestra conducta y somos artífices de esa conducción. Es en eso en lo que se sustancia la tan manoseada idea de libertad: en el margen,  fundador de sometimiento o de novedad,  de aceptar o rechazar, al que no cabe renunciar y del que no nos pueden desposeer ...
O habilitamos un pliegue para la vida o quedamos convertidos en un puro exterior, aplastados bajo el poder."  "El Pliegue"  Por Gilles Deleuze.

Leo este fragmento de otro francés, en este caso filósofo. Esta noción de pliegue me fascina. En la difícil relación con los otros seres humanos, que no deja de ser la difícil relación con nosotros mismos, o nos quedamos o nos pasamos, bien dejándonos aplastar por la marea de las convenciones sociales con sus exigencias y su comercio afectivo, o nos tiramos al monte a emboscarnos huyendo de los malestares propios y ajenos. Pero!nanay!, ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, dice el poeta, por eso este "pliegue" parece ofrecernos una solucíón intermedia, virtuosa y aristotélica. Habilitemos su poquito de exterior para aceptar todo lo que con gusto deseamos compartir  y pleguémonos valientemente rechazando aquello que nos impida ser libres y  "artífices de nuestra conducta".

Finalmente Houellebecq no me pareció nada del otro mundo. "El mapa y el territorio", libro que con tanto interés estaba leyendo y por el que fue premiado con el Goncourt, me pareció, no diré que tedioso, que exageraría, simplemente soso y superficial; algún comentario leí sobre que este autor carecía de la fina ironía inglesa y, para novelar una crítica de cualquier aspecto de la sociedad, que en este caso es el mundillo del arte contemporáneo con sus peculiares características especulativas, la ironía parece imprescindible. Uno espera recibir algo así como un mensaje velado con el que hubiera hecho cómplice al lector deseoso de identificaciones, máxime si el autor viene precedido de fama de díscolo y provocador. No debería decir nada más pues desconozco el resto de su obra, pero este no va a ser el libro que me enganche al "profeta de la decadencia" (uff, todo tan posmoderno), y como sus argumentos nada nuevo me dijeron, seguiré con mi antigua herramienta de evaluación de criterios, la que H.C.Andersen nos brinda en "El traje nuevo del emperador": no tiene por qué ser verdad aquello que todos dicen que es verdad. Eso es lo que yo pienso con el discutido valor de algunas expresiones del arte, incluyendo a Houellebecq.

Mejor suerte corrí con la película "Dans la maison", también francesa aunque con guión basado en la obra del autor español  Juan Mayorga, quien quizás debería llevarse gran parte de los méritos pues la idea que sostiene el guión es lo que la hace mantener el interés y la atención de principio a fin. El fin justificando a los medios.¿Lo está más cuando persigues la belleza que el comercio o la fama?  No hablaré de ella, por si alguien no la vió todavía, sólo la recomendaré. Se pasa muy buen rato viéndola y otro buen rato pensándola. Esdedesear


P.D. Como va de franceses, una pregunta, es cierto que sus servicios meteorológico pronosticaron un mal verano en España, o fué un rumor maledicente?

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La afición, esa transparencia.



"El tiempo había terminado enseñándome que no hay espejo más transparente que una página escrita. Es en ella donde queda testimoniada para siempre la verdad irreversible de su autor: su autenticidad si fue sincero y su falsedad si mintió. Ahí es donde los posibles lectores del hoy y del mañana lo sorprenden y lo juzgan, y es ahí donde él mismo, que se está buscando, acaba por encontrar una imagen semejante a él, o una ficción irremediablemente desfigurada.
Tendría, pues, que hacer todo lo posible para no dejar de mi una versión falsa, aunque fuese verosímil. Sabía que nadie es capaz de conocerse enteramente ni demostrarse enteramente. Somos animales miméticos que mediante su astucia y cobardía intrínseca se adaptan diariamente al color de las circunstancias; nos disfrazamos primero y nos analizamos después. Y además, nos torcemos en cuanto echamos raíz."
De "La Creación del mundo" por Miguel Torga

Cabe interrogarse acerca de cuales sean los motivos que nos apegan con un vínculo casi cercano al amoroso,  incluso más fiel,  a nuestras aficiones más queridas. Yo no lo he hecho nunca, tan natural me parecía. Es por eso por lo que  no lo hacemos, ni falta que hace,  porque las vivimos con la mayor naturalidad, son lo más incuestionable de nosotros mismos, forman parte del ser, no del pensar y por ello nunca las sometemos a esas dudas existenciales tan penosas que nos sacuden gran parte de nuestra vida del tipo:  ¿Quién soy?. Al menos, en cuestión de aficiones,  hay una respuesta "clara y distinta" como quería Descartes: yo soy ese que lee, soy ese que escucha música, ese que pinta, ese que restaura, ese que borda, ese que cocina, ese, en fin, que disfruta.

Pero este fragmento del gran autor portugués me hizo pensar. Nuestras aficiones, son un espacio de autenticidad, de verdad y, por ello mismo, de libertad, y como decía Bertrand Russell, de felicidad. "el que tiene una afición tiene asegurado el cincuenta por ciento de la felicidad"
Dice Torga que no hay espejo más transparente que una página escrita,. Lo mismo se puede decir de cualquier otra expresión artística, el aficionado descubre esa autenticidad y se aferra a ella, se procura una dedicación lo más prolongada posible, ambiciona su utilidad.


Mi afición, la más grande, "pura alegría", en palabras de Muñoz Molina, la que me acompaña desde niña es la lectura, como sabeis. Tengo, supongo que como cada lector, unos hábitos, unas rutinas, unas preferencias. Con la edad han ido cambiando, como yo misma. De joven mis elecciones eran arbitrarias, leía lo que caía en mis manos, desde clásicos hasta best-seller, en una especie de mezcolanza un poco inconsciente, sin una determinación clara, leer era lo que me gustaba, aún no sabía qué y qué no, ni por supuesto, por qué. Pasé por todas las etapas, desde los cuentos de hadas, los tebeos, los de misterio y aventura,  los propios de  adolescentes, las novelas románticas, los revolucionarios, los de moda...  y antes de distinguir en mi vocabulario ensayo de novela, solo  leía libros, libros que me llamaban desde los estantes de las librerías, de las bibliotecas... Libros que me gustaban por fuera y por dentro.  Luego la lectura se fue transformando en conversación y empecé a relacionarme con los autores, como en cualquier relación, por afinidad electiva, a llamarlos por sus nombres y atreverme a preferir unos sobre otros. A exigirle a los ensayistas que  enriquecieran mi ambición de conocimiento y saciaran mis ansias de libertad, y a los novelistas que crearan para mi los mundos imaginarios que más me gustaría habitar.

Las aficiones genuinas tienen una característica fundamental, nunca son tendencia, y si lo intentan, su devenir es efímero, los pseudoaficionados no resisten el embate, precisamente porque se trata solamente de un disfraz. Ni el pescador, ni el cazador, ni el cocinero, ni el lector, se hacen en un taller, cursillo, o club de lectura, según la moda. "Vengo porque así me obligo a leer", escuché decir.
La obligación es la respuesta a una orden, demanda, o imperativo externo. No parte de tu mismidad, de tu necesidad, de ese no se qué que... era cosa tan secreta que me quedé balbuciendo toda ciencia tracendiendo, (que me perdone el uso zafio de sus bellísimas coplas San Juán de la Cruz).  Claro que hay aficiones tardías muy saludables, no seré yo quien las denigre y además cualquier momento es bueno para descubrirse a sí mismo las potencias con que ha venido al mundo. La afición no se busca, no se persigue, es un subproducto. De esto de los subproductos quiero hablar en la próxima entrada. Esdedesear

PD. Ya que hoy va de libros proceden unas recomendaciones de lecturas recientes. Una novela "El coro de los maestros carniceros" de Louise Erdrich, me encantó. Un ensayo "Amo, luego existo" Manuel Cruz, estupendísmo.  Otra novela que leo actualmente y me está sorprendiendo "El mapa y el territorio" de Michel Houellebecq, una crítica de los ambientes artísticos contemporáneos y de la sociedad en general muy interesante y necesaria.

sábado, 24 de agosto de 2013

El sensorio del mundo

!Adorable sensibilidad! !Inagotable manantial de cuanto en nuestras alegrías es precioso o en nuestras penas valioso! Encadenas a tu mártir a su lecho de paja, y eres tú quien al CIELO lo eleva. !Fuente eterna de nuestros sentimientos! Aquí siento tu huella y es tu divinidad lo que se agita en mi interior. No es que, en algunos momentos lánguidos y tristes, "mi alma se contraiga y sobresalte ante la destrucción" !mera pompa de las palabras! sino que siento alegrías y cuitas generosas que están más allá de mi; !Todo procede de ti, gran, gran SENSORIO del mundo!

De "El viaje sentimental" Por Laurence Sterne (1713-1768)

Hay en la vida momentos lánguidos y tristes, la vida incluso puede ser lánguida y triste en el fondo y a ese estado básico, que la pérdida de la inocencia constituye en estructura, contraponemos lo que conforma fundamentalmente  nuestra esencia: el deseo. "Desear el instante siguiente" decía Ortega que era la condición existencial  a la que, inevitablemente, estaba abocado el hombre . No existe el feliz de una sola pieza. Sin duda se requiere un aprendizaje para ser feliz. Ser feliz no es tenerlo todo, ni siquiera pretenderlo. Ser feliz es saber lo que uno quiere, conocer sus deseos y aprender a desear, saber desear... dice el filósofo Manuel Cruz, en su estupendo ensayo "Amo, luego existo"

La vida puede ser lánguida en general pero el deseo nos la hace soportable siempre, hermosa a menudo y feliz, incluso, a veces. Sin embargo, en ocasiones, no nos queda más remedio que confrontar la vida con su propia destrucción "mi alma se contraiga y sobresalte ante la destrucción" (dice Sterne), si no total- contra la cual el deseo nada puede- al menos con algo que la amenaza en su forma actual, y entonces la imaginación, encerrada en los barrotes del lenguaje !mera pompa de las palabras! que juega con cartas falsas, trucadas en el mundo de las apariencias, nos inunda con sus sombríos temores.

La vida  languidece con la enfermedad, por ejemplo,  pero también en ella  el deseo sale al rescate, procurándonos  las "alegrías y cuitas generosas que están más allá de mi" porque ! todo procede de ti, gran SENSORIO del mundo! Es entonces cuando nos damos cuenta de la verdad que contiene el poema sufí:" La destrucción es construcción. La construcción es destrucción. No hay destrucción y construcción; ambas son solo uno y lo mismo". (Chuang-Tzu)

He estado un tiempo alejada del blog, languideciendo a discreción, consumiendo las distintas ofertas de nuestra sanidad, hasta ahora PUBLICA, y, con la perspectiva que da el tiempo (y Schopenhauer, como tantas veces dije), puedo decir que ni un sólo día he dejado de desear y cumplir, en la medida de lo posible, estupendos ratos de lectura, de cine, de música, de belleza y amor, grata compañía sobre la que el cuerpo no siempre logra imponerse. He aprendido algo muy reconfortante: aquello que hemos conservado como un tesoro a lo largo del tiempo se convierte en un ángel de la guarda y hace guardia realmente cuando lo necesitamos.

 !Adorable sensibilidad! Inagotable manantial sobre el que amamos conversar porque esdedesear

jueves, 11 de abril de 2013

martes, 15 de enero de 2013

Jubil-acción

Desde que he tomado posesión de mi plaza de jubilada todo tiempo me es poco. Es poco para hacer las cosas que me gustan, ajustada como está, por fin, mi realidad a mi deseo, tal como siempre me sugirió Ortega o el mismo Freud, entre otros. Esa era mi meta, mi esperanza, que, partiendo de dar credibilidad a sus afirmaciones, se convirtió en convicción primero  y ahora en  auténtica plasmación.

Permitidme que utilice para ilustrar mis palabras  una experiencia propia,  muy próxima,  en este conversación, algo relacionado con esta nueva etapa que estoy viviendo, con este nuevo horizonte. He sido consciente de ello hace pocos días y hace que renueve mi asombro ante el distinto ritmo temporal que tienen nuestras sensaciones, nuestras percepciones y nuestros pensamientos en su acceso a la conciencia, ya no es la primera vez que comento la afirmación de Schopenhauer acerca de la conciencia  velada , aquello de  que si acaso podemos llegar a conocer  algo de nosotros mismos sólo lo será echando la vista atrás y reconociéndonos en nuestros hechos ya pasados.

Pues bien, durante los últimos años de mi vida laboral, años en los que seguramente había superado ya las urgencias más juveniles de afirmación, reconocimiento, realización, etc, que tanta motivación proporcionan ya sea para la sensación de  eficacia en la tarea como por el disfrute de las sanas  relaciones de compañerismo,( hago la salvedad de que tampoco mi trabajo conllevaba el estímulo que tiene el que va a "descubrir la pólvora" y que no se me escapa que hay trabajos más satisfactorios, para uno mismo y para la comunidad, que otros, lo que no era el caso ) Durante esos últimos años, digo, venía sucediéndome algo muy desagradable. En las primeras horas que siguen a la finalización de la jornada, durante un buen rato se imponía en mi ánimo una cierta melancolía, un estado incómodo y  difícil de remontar hasta pasado un cierto tiempo de transición. En ese proceso diario había un "como no saber que sentir" que decía Sartre, un "olvido de mi ser" que diría Heidegger, un descarrilamiento del tren espiritual  fuera de las vías hasta que poco a poco se volvia  a encarrilar  arrastrado por su propia inercia. Y así todos los días. De mi propia cosecha (o no, quien sabe) añadía su poquito de sentimiento de culpa, como ocurre siempre cuando algo pierdes, o te pierdes.
 
 Han pasado un par de meses, aunque me parezca un par de siglos, desde que  dejé de trabajar (para el inglés, que no se por qué se le atribuye al inglés esa vicisitud, será por el colonialismo supongo) y albricias¡ me acabo de dar cuenta de que esa sensación, ese desasosiego, ese desánimo, han desaparecido por completo. Da igual la hora del día, todas son homogéneas en sus diferencias, todas son buenas. En aquellos descorazonadores momentos una sospecha me atravesaba y me hablaba como un "pepito grillo" diciéndome que el tiempo que  pasaba en mi centro de trabajo me absorbía  las energías, que me vaciaba, me oprimía. Mi voluntad ya había volado lejos de aquellos barrotes invisibles del alma. Demasiados libros por leer me esperaban, demasiada música por oir, demasiadas películas por ver, demasiados paseos, charlas, paisajes... silencios. Lo que queda del día por vivir me llamaba avasalladoramente.

Hemos desprendido otro poquito del Velo de Maya, no siempre nos es dado conocer a qué responden nuestros sentimientos, yo no lo sabía hasta que la edad dio cumplimiento a mis deseos, por eso damos tantos tumbos en vez de tomar buenas determinaciones. Y trascendencias aparte, mi  sentido pésame a los que ya no pueden jubilarse hasta el año de Maricastaña gracias al "señorito" que se cargó el estado del bienestar.

"Fúnebres carruajes rechinan y ruedan lentamente por las calles de París. Seis carros mortuorios llevan al cadalso su ración cotidiana. Todos los monstruos sedientos de sangre que la imaginación del hombre ha podido inventar se han confundido en uno solo y se han realizado en la guillotina...Forjad otra vez la humanidad con semejante martillo y se torcerá  bajo vuestros golpes y creará los mismos monstruos, sembrad nuevamente el privilegio rapaz y la opresión tiránica, y podéis estar seguros de que recogeréis los mismos frutos"

Historia de dos ciudades. Por Charles Dickens