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martes, 9 de junio de 2009

Obama en rojo/Europa en azul.

"Obra de tal modo que te relaciones con la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio"
De "La Fundamentación de la Metafísica de las costumbres" Por Inmanuel Kant


Sé que el poder y las formas en qué se constituye forman parte de una realidad humana que no se va a erradicar jamás, que son condición psíquica y sociológica de las relaciones humanas, en sus dos facetas: el poder como potencia y el poder como dominio. Voy a referirme a éste último porque, a pesar de que nadie reconocería admitir su uso fuera de los límites de lo legitimado institucionalmente, sea en ámbitos colectivos o privados (ningún ámbito privado queda fuera de la legitimidad, véase la judicialización de la violencia doméstica) sin embargo, vivimos resintiéndonos de su equivocada utilización y desbordados, superados, por la tela de araña que es capaz de tejer, asistimos impotentes a los diferentes escenarios que se nos imponen y para soportarlo tratamos de relativizar sus consecuencias.

El ejercicio del poder, debe conllevar el ejercicio de la autoridad racional que es lo que le legitima, además, moralmente, porque esta autoridad racional se fundamenta en la máxima que Kant nos sugiere, la de respetar a los demás como personas, no tratarlos como cosas, porque la persona, su existencia, a diferencia de éstas, es un fin en si mismo, no un medio. Estas reflexiones me las ha sugerido la lectura del discurso de Obama en la Universidad de El Cairo (solo la iniciativa del viaje ya me había conmovido... "si Mahoma no va a la montaña..."). Sin entrar en análisis derrotistas, negativistas y agoreros, en los que ya no me siento nada interesada en ningún aspecto de mi vida, todo él, su persona, sus iniciativas y su mensaje, me parece un ejemplo de autoridad. He intentado cortar y pegar algunos fragmentos pero no he podido seleccionarlos. Todos y cada uno me parecen relevantes y dignos. Así que coloco aquí estos dos enlaces para archivarlos en la memoria.


La actitud de Obama, que me hace creer que busca convertir el ejercicio del poder irracional en ejercicio de la autoridad moral, me hace recordar unas reflexiones del profesor Pérez Tapias que, en su momento fueron para mi muy esclarecedoras. Aunque un poco largo creo que merece una meditación:
"Respecto al poder y su autoridad, lo revolucionario no es contraponer sin más otro poder con su respectiva autoridad- puede tratarse de mera rebeldía que aliente otra autoridad irracional-, sino la transformación del ejercicio de la autoridad, en autoridad racional, de un poder no tendente al dominio. Así si esa autoridad racional en el nivel de las relaciones interpersonales significa una autoridad que tiende dialécticamente a su autodisolución, movida por el respeto al otro, en el nivel sociopolítico, no siendo posible una autodisolución total, la tendencia hacia la autoridad racional se concreta en la profundización efectiva del carácter democrático de las relaciones de autoridad, pudiendo erigirse un criterio de discernimiento: la autoridad es democrática cuando a su ejercicio acompaña la consideración del individuo- de su humanidad. como fin, y no la autoridad misma como fin. . Ésta es funcional, y deja de serlo cuando se afirma como fin, momento en que se instaura una dinámica autoritaria que no hace sino intensificar la lógica irracional de las relaciones de dominio" (J.A. Pérez Tapias." Filosofía y Crítica de la cultura. La realidad antropológica del poder y la facticidad cultural del dominio")

Cuando me dirijo al trabajo, en unas obras del planE, veo, y me da mucho gustito, a "personas" de diferentes países, de raza negra algunos, de países latinoamericanos otros. ¿Qué sienten los que quisieran que no estuvieran aquí? Fetiches de poder. Ni siquiera poder. No es un sentimiento muy ético y, lo que es peor (para ellos), nada evangélico. Eso sí, ahora muy europeo.

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20090604/discurso-obama-cairo/519155.shtml


http://www.abc.es/20090604/internacional-africa/discurso-obama-cairo-nuevo-200906041436.html



"Como nos dice el Sagrado Corán, “Tengan conciencia de Dios y digan siempre la verdad”. Eso es lo que trataré de hacer: decir la verdad de la manera más clara posible, reconociendo humildemente la tarea que nos queda por delante, con la firme convicción de que los intereses que compartimos como seres humanos son mucho más poderosos que las fuerzas que nos dividen." Del discurso de Obama en El Cairo

"Es más fácil comenzar guerras que llevarlas a su fin. Es más fácil culpar a otros que mirar hacia adentro, ver las diferencias en los demás que las semejanzas. Pero debemos escoger el camino correcto, no el camino fácil. También hay una regla central en toda religión: Tratar a los demás como uno quisiera ser tratado. Esta verdad trasciende naciones y pueblos, y no es una convicción nueva; no es negra ni blanca ni morena; no es cristiana ni musulmana ni judía. Es una creencia que latía en los orígenes de la civilización y que aún late en el corazón de miles de millones. Es la fe en los demás, y es lo que me trajo hoy aquí." Del discurso de Obama en El Cairo.

Esdedesear

viernes, 5 de junio de 2009

¡Esa rutina!

" Un temperamento tranquilo y sereno, que proviene de una salud completa y de una organización feliz, un entendimiento claro y penetrante, que aprehende correctamente, una voluntad temperada y suave, y por tanto una conciencia tranquila; estas son ventajas que ningún rango o riqueza pueden sustituir... un hombre ingenioso, en completa soledad tiene una excelente recreación en sus propios pensamientos, mientras que el cambio constante de círculos sociales, espectáculos, excursiones y diversiones no logra apartar el tedio martirizante de un embotado".
De "El mundo como voluntad y representación" por Arthur Schopenhauer.

Las palabras de Schopenhauer complacen aunque es difícil olvidar que esos círculos sociales que vitupera son los que incluían a su propia madre Johanna y las figuras intelectuales del momento en Weimar, sobre todo Goethe, por cuya aceptación se moría directamente. Conflicto psicológico que le hacía sufrir como lo hacía el éxito académico de Hegel frente al insuperable fracaso propio. Lo que importa, como siempre, es lo que su mensaje nos diga a nosotros, una vez repuestos de esas constataciones imprescindibles (yo me quedo con "El mundo como voluntad y representación" y trato de olvidar lo que he leído en los "Parerga" o en el Epistolario de Weimar, cartas del propio Schopenhauer, su madre Johanna y Goethe), aunque dolorosas siempre son catárticas.

He querido traer este fragmento aquí, para hablar de la rutina. Arando, arando, (el lenguaje como decíamos)nos encontramos muchas veces con expresiones coloquiales que demuestran cómo a menudo atribuímos a algo de condición externa a nosotros la causa de nuestros males, condición externa como la del phármakos, ese chivo-expiatorio de los griegos al que sacrificaban para acabar con las crisis. Recuerdo una conversación con una amiga que mantenía, como suele ser habitual, que "la rutina acaba con el amor". Buena excusa, buen phármakos, pero al final... fármacos. Otra muy común me viene ahora a la cabeza, es la de culpar a la "adolescencia" de las características "molestas" que empiezan a tener los niños para con padres, profesores, sociedad en general, en un momento dado; ya vimos el otro día que vamos camino de medicar también estas molestias, del phármakos al fármaco, lo mismo ocurre con el cuidado de los mayores, "las casas de hoy en día son muy pequeñas", es la justificación en este caso. O la tan traída y llevada del clima y los cambios de estación para explicar los "bajones"... no se que me pasa, será la primavera, y de primavera en primavera y tiro porque me... no rima, así que lo dejo. Supongo que se os ocurren muchos chivos más de los que más usamos en nuestro lenguaje.

Bueno, que me enrollo y "me rallo", quería hablar de la rutina, en concreto de lo mucho que me gusta la rutina y de lo poco que creo en que acabe con nada que sea auténticamente bueno. Por suerte, hace ya mucho que descubrí que nada me hace más feliz que repetir una y otra vez determinados hábitos que fuí guardando celosamente a medida que se me iluminaba el bombillo de su descubrimiento. Uno de ellos es pasear al lado del mar, rutina para los 365 días del año si puedo, y suelo-querer-poder (así que dejémoslo en 300). Otra, hablando de paseos, es el que me gusta hacer en ocasiones, como hoy, en las primeras horas del día por la Ciudad Vieja de mi ciudad, con el aire fresco de la mañana, por las callejuelas silentes y recogidas.


Me reconforto en las Bárbaras, y me caigo en la Colegiata, que me acoge con las puertas abiertas de par en par, la admiro tranquila y relajadamente, de una forma que no puedo hacer con el bullicio de bodas y eventos habituales.








Luego a la Iglesia de Santiago que si es bella por fuera, mucho más me parece por dentro, me quedo un rato recreándola con la mirada a cámara lenta. Ni un alma, al menos en los días en que no nos visita un trasatlántico.
























Regreso por Azcárraga, pido algo en la Fuente de los Deseos, hoy, aunque tengo algunos pendientes, le digo:¡Europa!. ¿Es mucho pedir? Esdedesear.