domingo, 16 de noviembre de 2014

Paisanos






"-Hay que defender España
-Mellor sería que España nos
defendese a nos."

Imagen de "Cousas da vida"
por Castelao

domingo, 7 de septiembre de 2014

Mercaderes

"Quisiera ir un paso más allá. Por sí misma la realidad no vale un centavo. Es la percepción lo que confiere significados a la realidad. Hay una jerarquía entre las percepciones ( y por consiguiente entre los significados) en la que aquéllas adquiridas mediante los prismas más refinados y sensibles ocupan la cima. Es la cultura, única fuente de suministro, la que aporta a dichos prismas el refinamiento y la sensibilidad; es la civilización, cuya principal herramienta es el lenguaje. La evaluación de la realidad materializada mediante tal prisma- cuya adquisición es un objetivo de la especie - es por lo tanto la más precisa y quizás incluso la más justa (Ante todo esto no hay que hacer caso de los gritos de ¡Improcedente! y "Elitista! que pueden surgir, como no podía ser menos en los centros del saber locales porque la cultura es "elitista" por definición, y la aplicación de principios democráticos a la esfera del conocimiento conduce a la equiparación de sabiduría e idiotez)
 Joseph Brodsky  en el prólogo de "Contra toda esperanza" Memorias de Nadiezna Mandelstam

Que la realidad no vale un centavo es una afirmación de un hecho  tan verdadero  y constatable que de ninguna otra forma podríamos soportar los estragos que ella misma  produce. Estamos tan hechos a esa devaluada realidad, ya sea en una mirada histórica a cualquier pasado, preñado de guerras, miserias y abusos como en la percepción inmediata de nuestro presente, preñado de las mismas guerras, miserias y abusos,  que podemos transitar por ella aparentemente indiferentes, excesivamente indiferentes diría yo, como si un:  ¿Que más da? anestesiante permitiera  un sobrevivir con optimismo a la esencial mortalidad que nos constituye y de ahi para arriba.



Expulsión de los mercaderes del Templo. El Greco

Y aún así, sigo considerando que, sean cuales sean las aciagas circunstancias que individual o colectivamente estemos abocados a vivir, hay, como dice Brodsky, una jerarquía de percepciones que nos ofrecen diferentes significados para esa misma realidad; ya lo expresaba Campoamor en su famoso poema "En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira" La sensibilidad que proporciona la insaciable satisfacción de transitar por los luminosos colores de la civilización por el refinamiento de la cultura, y su lógico devenir en ética,  es inversamente proporcional a la grosera idiocia de los que caminan por la tenebrosa senda de la ignorancia. No hay corrupción suficiente, ni latrocinio ni violencia que pueda con la fortaleza de quien se sostiene sobre sólidos principios morales. No son los mismos prismas ni somos de la misma especie. Esdedesear

lunes, 25 de agosto de 2014

Retorno a Schopenhauer

   "Todo querer nace de una necesidad, por consiguiente, de una carencia y por lo tanto de un sufrimiento.La satisfacción pone fin a éste; pero para un deseo que es satisfecho hay por lo menos diez que no lo son; además, los apetitos duran largo tiempo; las exigencias son infinitas y su satisfacción es corta y escasa; a veces la satisfacción definitiva es solo aparente; el deseo colmado deja su puesto a otro nuevo, aquél es un error conocido y éste un error desconocido. Ningún objeto de la voluntad puede dar lugar a una satisfacción duradera, sino que se parece a la limosna que se arroja a un mendigo y que solo sirve para prolongar sus tormentos.

      Por consiguiente, mientras nuestra conducta esté ocupada por la voluntad, mientras estamos bajo la presión del deseo con sus alternativas de esperanza y de temor; en suma, mientras somos el sujeto de la voluntad no es posible que disfrutemos dicha ni tranquilidad. Ya seamos perseguidores o perseguidos, ya temamos la desgracia o corramos tras los placeres, en el fondo todo es lo mismo, los cuidados que nos produce la voluntad exigente, cualquiera que sea su forma, agitan y desasosiegan constantemente nuestra conciencia y sin tranquilidad no hay dicha posible. De este modo el sujeto de la voluntad está atado a la rueda de Ixión, está condenado a llenar el tonel de las Danaides, al suplicio de Tántalo.
     Pero cuando una circunstancia exterior o nuestro mismo estado de ánimo nos arranca, de improviso, al torrente sin fin de la voluntad y emancipa nuestro conocimiento de la esclavitud del deseo, la atención ya no se dirige a los motivos de la voluntad, sino que concibe las cosas libres de sus relaciones con el querer, por consiguiente, de un modo desinteresado, sin subjetividad, de una manera puramente objetiva, entregándose a ellas plenamente, en cuanto son puras representaciones y no meros motivos, entonces la tranquilidad, buscada antes por el camino del querer y siempre huidiza, aparece por primera vez y nos colma de dicha. Surge entonces aquel estado libre de dolores que Epicuro encarecía como el supremo bien, como el estado de los dioses, pues en aquel instante nos vemos libres del ruin acoso de la voluntad, celebramos el sábado de la voluntad y la rueda de Ixión cesa de dar vueltas.
   Semejante estado es el que yo describí anteriormente como indispensable para el conocimiento de la Idea, como pura contemplación; nuestra personalidad desaparece en la intuición, nos perdemos en el objeto, nos sustraemos al principio de razón, al conocimiento de las relaciones y a la vez las cosas se nos aparecen como Ideas y el individuo se convierte en  puro objeto del conocer sin voluntad, apartándose de la corriente del tiempo y de la cadena de relaciones. Entonces, lo mismo da contemplar la puesta de sol desde un calabozo que desde un palacio."
A. Schopenhauer "El mundo como voluntad y representación"

Así lo creo, y esdedesear.

domingo, 19 de enero de 2014

Trascender, pero hacia donde? Subir, pero a qué altura?

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  - Usted siempre ha dicho que trabajar en literatura es, en muchos sentidos, más importante que trabajar en filosofía.
_ La literatura es más importante en un sentido muy específico; cuando se trata de llevar a efecto el progreso moral. La literatura contribuye a la expansión de la facultad de la imaginación moral en cuanto que nos hace más sensibles, en tanto que nos hace profundizar en nuestra comprensión de las diferencias entre los hombres y sus distintas necesidades. La filosofía es útil cuando trata de sintetizar nuestras propias intuiciones morales en principios morales. Pero no sirve para la ampliación de estas intuiciones. Las reflexiones filosóficas no contribuyeron mucho a la abolición de la esclavitud, al contrario que algunas historias sobre la vida de los esclavos."

Entrevista al filósofo Richard Rorty llevada a cabo por R.Kaiser, H.Mayer y W.Ulrich, bajo el título "Es bueno persuadir". en "Cuidar la libertad" Ed. Eduardo Mendieta.

Escuchaba ayer a Fernando Savater decir que en ocasiones le convocan para acudir a colegios con el fin de animar a la lectura. Con su típico sentido del humor ilustraba lo que suponía para él. Puesto que le gusta tanto leer, invitar a la lectura a otros es algo así como si tuviese que animar a comer jamón de jabugo." La lectura multiplica el alma" decía. A mi me ocurre otro tanto, no concibo la vida sin la lectura, un placer pero también un deber. Como el jamón de jabugo.

En los últimos tiempos he tenido entre mis lecturas un par de novelas de Wallace Stegner: "En lugar seguro" que narra la larga relación de amistad, llena de complejidades, entre dos parejas de profesores de universidad  y Ángulo de reposo" el relato intimista de un historiador sobre la vida de sus abuelos, ingeniero y escritora e ilustradora,  que inician su  tremendamente dificultosa andadura por  los territorios sin civilizar del Viejo Oeste californiano;  una obra del escritor-viajero-caminante  Patrick Leigh Fermor llamada "Un tiempo para callar" en la que describe gracias a sus estancias en determinadas abadías de benedictinos, cistercienses y trapenses, los rigores de la vida monástica de estas órdenes de estricta observancia , el ensayo "Qué es el arte" de Tolstoi, reflexiones en un intento de definir el arte más allá del concepto de belleza que siempre le acompaña;  y tengo entre manos la voluminosa "Has de cambiar tu vida" del filósofo Peter Sloterdijk, título basado en la voz que oyó Rilke en el Louvre y bajo él cual el filósofo desarrolla una producción original de investigaciones acerca del hombre actual en un mundo que "no puede negarse: el único hecho de importancia ética universal en el mundo actual es el reconocimiento, cada vez mayor y difusamente omnipresente, de que así no se puede continuar" Todos ellos apasionantes, muy recomendables. La lectura de las novelas fué un auténtico placer, el ensayo de Tolstoi esclarecedor y pedagógico, y desentrañar nuevamente las tesis de Sloterdijk  es un empeño que me tiene entusiasmada.

 La contestación que Richard Rorty ofrece a sus entrevistadores en el fragmento que abre esta entrada me ha hecho reflexionar. En primer lugar diré que creo que tiene razón. La ficción, espejo,al fin y al cabo, de la realidad, nos coloca frente a otras formas de vida, otras culturas, otros caracteres, amplia nuestros horizontes de narratividad, los embellece, los cuestiona, los contrapone, los enriquece en suma, impide que nos encastillemos en la cómoda pero anonadante subjetividad porque "comprender" es nuestra esencia y comprendiendo es como somos más humanos.                                                                                             En cuanto al ejercicio de  la filosofía, ese amor por sustanciar nuestras intuiciones, ese afán por rebasar los límites, ese esfuerzo heroico por trascender, voy a remitirme a un fragmento del libro en cuestión "Has de cambiar tu vida" que pueda, entre mil, definir su función:                                                                                                                                
"El autor de la Gaya Ciencia (refiriéndose a Nietszche) era consciente de hasta qué punto èl seguía siendo devoto. Al mismo tiempo, entendía ya lo suficiente de las reglas de juego que rigen en el astro ascético como para tener claro que todas las ascensiones comienzan en el campamento-base de la vida corriente. Sus preguntas; Trascender, pero hacia donde? subir, pero a qué altura? , se habrían contestado por sí solas si él hubiera permanecido asentado en el suelo  de los hechos ascéticos. Pero estaba demasiado enfermo para seguir lo que decía su conocimiento más importante, a saber: el asunto principal en la vida es tomar en serio los asuntos secundarios. Cuando los asuntos secundarios fortalecen, se ve refrenado el peligro dimanante del asunto principal. Ascender más alto en lo secundario viene a significar luego que se avanza en lo principal." Ahí lo dejo, a interpretación. Que en eso consiste la filosofía. Esdedesear.









                                                                                                                                                                                                                                                                           

jueves, 19 de diciembre de 2013

Desmontando el lego: Cae la primera pieza

"Los afectos de la esperanza y el miedo no pueden ser buenos de por sí"
Tal como yo la recuerdo Rosita hasta los 13 años no tuvo ego, me refiero a un ego complemento directo, porque lo que si recuerdo  que  tenía, a mi parecer, era un simple " yo" pronombre personal que le daba pocos problemas, más bien todo lo contrario, de tan ajustado como estaba su deseo a la realidad -aunque eso ni siquiera lo pensó hasta que fué muy mayor y empezó a tratar las complejidades de la psique. Rosita, entonces no tenía nada a qué llamar psique. Tenía lo que se suele tener a su edad pero, sobre todo, mucho  talento. Destacaba en los estudios y  mucho más en campos que eran relativamente difíciles para la mayoría de los niños:  cantaba y bailaba muy bien, protagonizaba obras de teatro, presentaba actos públicos con enorme soltura, tenía una perfecta pronunciación en francés, demostraba gran inquietud cultural... Por añadidura era buena jugando a toda clase de juegos y su comportamiento en el colegio era merecedor de felicitaciones. Nunca supe a ciencia cierta si Rosita fue en esa etapa una niña feliz pero, por algunos detalles que conozco, puedo presumir que no del todo, la esperanza y el miedo probablemente ya anidaban en su interior.

"Los afectos de la sobreestimación y el menosprecio son siempre malos"
 Rosita estudiaba en un colegio de monjas, probablemente con gran esfuerzo por parte de sus padres, pero eso ella,entonces, no lo consideraba, no lo hizo hasta que ya, muy mayor, conoció las complejidades de la psique. Era costumbre en la educación de la época que, en un determinado momento, se separasen los estudiantes de letras de los estudiantes de ciencias; ella "iba" por letras y no era precisamente el grupo con mejores calificaciones, y resultó que en el grupo de ciencias se quedaron sus más íntimas amigas. Rosita sin saberlo, fue perdiendo sus lazos más consistentes, el de aquellas amigas a las que Rosita gustaba incondicionalmente. Pronto empezó a darse cuenta de que sus talentos, tan apreciados hasta entonces, eran un estorbo, un objeto de discordia y burla, entonces los miedos atraparon a Rosita, según creo, y se las ingenió para reconvertirse, reconvertir su talento. Pronto lideró el díscolo grupo, pero mientras se iba ganando su  adhesión iba, a su vez, perdiendo la estimación de sus profesores ( ¿la suya propia,quizás?). 

La mayor soberbia y la mayor abyección, son la ignorancia de sí mismo" 
Cierto día, delante del aula de griego, (asignatura en la que Rosita había obtenido el curso anterior las mejores calificaciones), sucedió un incidente que yo misma presencié porque en ese momento Rosita y yo charlábamos sobre los resultados de una prueba. Al pasar por delante de nosotras la profesora, levantó la voz queriéndose hacer oir y pronunció con insolencia, "Ja, no entiendo que me pudo pasar este verano...
terminé el curso con sobresaliente y ahora resulta que me merezco un cero....Ja,ja! La profesora se dirigió a Rosita, tal como recuerdo, con total serenidad y le dijo: "Es usted una autosuficiente pero si le interesa aprender griego yo podría ayudarle dándole clases extraordinarias los sábados por la mañana". Sé que a Rosita le pareció muy mal, y aunque se sobreestimaba,  acudió puntualmente a las clases y por lo que recuerdo siempre guardó admiración por aquella profesora. 

"La mayor soberbia y la mayor abyección revelan la mayor impotencia del ánimo"
Se daba entonces una circunstancia que resultó ser fatal para la "talentosa" Rosita. En el colegio de monjas no podía impartirse el curso preuniversitario de letras, debería trasladarse al Instituto, Rosita retornó a la educación pública. Acudió a las clases del primer trimestre, la diferencia de nivel con los compañeros  era abrumadora, los profesores exigían una forma de estudio irreconocible para Rosita, cada día era un nuevo naufragio en aguas turbulentas, el desafío era insoportable.  Rosita, se sentía sola e impotente, abandonó- Todo estaba perdido. Bueno, no todo, había ganado algo: "un ego". Un ego que resultó parlanchín, que discurseaba justificaciones a diestro y siniestro, para proteger a Rosita cada vez que caía. Y así fue como Rosita y su ego se conocieron. Luego vinieron otras caídas, entre la soberbia y la abyección,  hasta que Rosita, muy mayor, conoció las complejidades de la psique.

"El contento de si mismo puede nacer de la razón y, naciendo de ella, es el mayor contento que puede darse"
Escolio: El contento de sí mismo es, en realidad, lo más alto que podemos esperar. Pues nadie se esfuerza por conservar su ser con vistas a algún fin; y, por otra parte, como este contento es alentado y fortificado cada vez más por las alabanzas, y, al contrario, resulta perturbado cada vez más por el vituperio, es la gloria, entonces, la que nos guía, sobre todo, y somos prácticamente incapaces de sobrellevar una vida de oprobio" Esdedesear

Todos los fragmentos son de la Etica de Spinoza

lunes, 9 de diciembre de 2013

EL LEGO

"Hay que dedicar la primera parte de tu vida a construir un ego fuerte, porque si no el vecino te come. En la segunda parte hay que deshacerse de él, porque sin ego, el tema de la muerte se esfuma". 
Extraído de una entrevista de Arcadi Espada al filósofo Salvador Pániker, publicada en El Mundo.

Siento que estoy de acuerdo con estas palabras, y lo siento, no obstante, con sentimientos tan ambivalentes que casi sería mejor decir que disiento.
Por una parte siento el valor del  gran esfuerzo que supone construir un ego desde la más temprana y anonadada infancia, ingenuamente feliz mientras le asedian los superegos paternos, sociales, escolares; atravesando luego  a duras penas la confusa y descontrolada adolescencia  ávida de los tan deseados como controvertidos  col-egueos;  abriéndose costoso paso, en la juventud,  entre las imposiciones de las modas, los ideales de la vocación en lucha con las convenciones laborales, de las celebradas aceptaciones y los insoportables rechazos, de la afanosa búsqueda y el incierto encuentro del primer amor, del segundo amor, del... desamor; de nuevo el amor: un respiro por fin,  el ego que empezaba a desinflarse en su fatuidad, deslizándose hacia abismos de sentido, respira ya, rescatado, contenido (contento) en otro ego, dividuo de nuevo, como en origen,  no individuo, crea un nido, escribe un libro y planta un arbol; se hace casi inexpugnable, deja de escuchar los interrogantes-interrogaegos, ni caso , no duda: !es un jodido ego del copón¡, cuando inexplicablemente aquello deja de furrular, no madura; el psicoanalista se encargará de empezar a destronarlo, lo hará papilla, en caso de que lo visite dividido por los cuestionamientos de la lógica,  o en todo caso se encargarán otros!egos del copón! de colaborar en esa tarea ardua de ir deshaciéndose de él,  agujereándolo hasta que adquiera la apariencia de un egocolador, esa nueva materialidad  por donde se irán  escapando las militancias, las expectativas, las fes, las adhesiones, las ilusiones. La ilusión de un ego fuerte.

Por otra,siento la gran felicidad, la tranquilidad, el sosi-ego,  que supone que el ego vaya perdiendo su ilusoria fortaleza. Cuando por fin  puede permitirse ser débil y anhela de nuevo  todo lo que deseaba en la más temprana y anonadada infancia, en la confusa adolescencia, en la gloriosa juventud... ahora ya consciente,  liberado de todos los superegos, col-egueos, interroga-egos y  egos del copón. Recobrada la duda, la incertidumbre, la curiosidad, la necesidad, se atreve a  revisitar el paraiso perdido, y en sueños  se pregunta si aún hay tiempo para él. Despacio, discreto, de puntillas avanza entre la niebla que se disipa de elección en elección, comprobando el suelo firme de la desmitificación bajo sus pies, sus pasos alcanzan más cuanta menos prisa se dan: es un deshecho de ego, un ego deshecho,un l-ego total, ante el que hasta la propia muerte se esfuma.

"Y entonces, cuando el final se aproxima, al repasar tramos de una larga travesía, puedo afirmar que pertenezco a esa clase de hombres que se han formado en sus tropiezos con la vida. De manera que, cuando algún exégeta habla de mi filosofía, no puedo sino turbarme, porque tengo la misma relación con un filósofo que la existente entre un guerrillero y un general de carrera. O quizá, mejor entre un geógrafo y un aventurero explorador cuya intuición le sugiere la búsqueda de la selva malaya, del que tiene ambiguas noticias, ni siquiera la seguridad de su existencia. En el arduo trayecto contemplé lugares maravillosos, pero también tuve que enfrentarme con seres siniestros y obstáculos casi insuperables, y caí una y otra vez. Desesperado por no dar con el tesoro, descreyendo de mi capacidad para encontrarlo entre tanta penuria, perdí reiteradamente la fe. Digo la verdad cuando afirmo que desconozco otras regiones, que mi ignorancia de otras realidades es innumerable, pero en cambio puedo reivindicar la búsqueda apasionada en el camino que seguí" Esdedesear

De Ernesto Sábato. "Antes del fin"

jueves, 3 de octubre de 2013

Sacudidas


Las ideas se tienen, en las creencias se está
Ortega y Gasset

Han sucedido cosas aquí que me tienen muy desasosegada. No sabemos que hay de cierto en las versiones que se dan de los hechos, pero incluso aunque nada de lo que se diga sea verdad y así lo deseo; por un motivo u otro, todos estamos estamos reflexionando, pensando, conmocionados, da igual si ha sido sentenciado oficialmente o no ( porque en la intimidad una conjetura no se convierte en acusación, sólo lo hace cuando se vierte en el espacio  público por las graves consecuencias que puede conllevar) ,  en  la posibilidad de que unos padres, de características similares a las nuestras, cercanos,  hayan  llevado a cabo acciones tan fuera de lo común, tan extraordinarias, tan sórdidas, tan "irracionales". Hechos como éste, de los que con frecuencia tenemos noticia, vapulean nuestras creencias: "Todo padre ama a su hijo y quiere para él lo mejor". Como paliativo, para reducir la incomprensión, lo más frecuente  es culpar a un posible trastorno, pero no siempre es así, y eso aún nos conmueve más. Con el tiempo olvidamos, es lo más sano, ya no soportaríamos la aceptación de una sociedad poblada de individuos guiados por motivaciones irracionales. Eso lo dejamos para el análisis o estudio de otras épocas, a las que nos dirigimos con curiosidad y simpatía  pero sin crítica peyorativa. El tiempo lo cura todo y hace de un salvaje un sujeto ingenuo producto de las circunstancias que nada tienen que ver con nuestra elevada civilización.

En un interesante libro de Juan Antonio Rivera, "Lo que Sócrates diría a Woody Allen", que en su momento fue premio Espasa de ensayo, leo esta interesante reflexión que nos puede ayudar a comprender por qué de vez en cuando la vida nos sacude, da una patada a nuestras creencias y nos pone a parir ideas. El caso más frecuente, suele ser la enfermedad, la idea de la próxima muerte de un ser querido o de nosotros mismos. La violencia, el hambre, la explotación en el mundo, ya nos tienen insensibilizados de pura impotencia.

Dice así:
Cosas con las que irreflexivamente contamos:
- Que el mundo en el que estamos es real, no ilusorio

- que existen objetos exteriores a nosotros que subsisten cuando no los percibimos

- que el curso de la naturaleza será en el futuro como en el pasado, que no habrá alteraciones bruscas de las  leyes de la naturaleza.

- que existen otras mentes aparte de la nuestra.

- que el mundo externo es un entramado de fenómenos vinculados entre si por relaciones causa efecto.

- que mantenemos la identidad personal a pesar de los vacíos de la autoconciencia que se producen cuando  dormimos sin soñar, estamos en coma, bajo anestesia general o en estado de narcosis profunda.

- con una cierta expectativa de vida.

 Todas estas creencias o expectativas constituyen el suelo firme sobre el cual la vida acontece; así lo afirma sin reservas Ortega y Gasset: "la máxima eficacia sobre nuestro comportamiento reside en en las implicaciones latentes de nuestra actividad intelectual, en todo aquello con lo que contamos, y en que, de puro contar, no pensamos"... y resalta además que la inteligencia consciente es sólo un segundo violín en la orquestación de nuestras vidas , que entra en juego en situaciones de emergencia, precisamente cuando las creencias o expectativas en las que habitualmente descansamos se revelan de súbito infundadas; y para salir a flote, para no hundirnos en ellas, necesitamos pensar, concebir ideas"

Esdedesear