viernes, 29 de octubre de 2010

El puño y el jersey




"Los hombres y las mujeres pasan, los pueblos y las causas no"
Marcelino Camacho.

Con mi admiración.



Imagen de Público.

martes, 19 de octubre de 2010

Una miradita a la muerte (1)

"Pero no era sólo eso; ya no era únicamente la preocupación por el futuro de su hijo y de su casa lo que le atormentaba. Una inquietud nueva y de distinta índole se apoderó de él y puso en marcha sus cansados pensamientos... Porque, en cuanto el fin de sus días dejó de ser una realidad inevitable pero lejana, abstracta e irrelevante, para convertirse en algo inminente y tangible que requería una serie de preparativos inmediatos, el senador comenzó a reflexionar, a mirar en su interior, a investigar cuál era su situación ante el problema de la muerte, y ante las cuestiones trascendentes...., y ya tras las primeras indagaciones llegó a la conclusión de que su espíritu, aún en un estado de madurez incurable, no se hallaba en absoluto preparado para morir. La fe ciega, aquella profunda religiosidad casi rayana en el misticismo que su padre había sabido compatibilizar con un gran sentido práctico y que, más adelante, había cultivado su madre, siempre le había sido ajena. Durante toda su vida, más bien se había enfrentado a las preguntas primeras y últimas sobre la existencia con el escepticismo cosmopolita de su abuelo; no obstante, demasiado profundo, demasiado inteligente y demasiado necesitado de lo metafísico como para darse por satisfecho con la apacible superficialidad del anciano Johann Buddenbrook, había buscado la respuesta a los temas como la vida eterna y la inmortalidad en la historia y se había dicho siempre que él había vivido ya en sus antepasados y que seguiría viviendo en sus descendientes. Esta idea no sólo era acorde con su sentido de la familia y de la religiónen un sentido histórico, sino que también le haía reconfortado y alentadoen su actividad profesional, sus ambiciones y su forma de vida en general. Ahora, sin embargo, era evidente que, ante los cercanos y penetrantes ojos de la muerte, aquella idea se desmoronaba, y no proporcionaba ni siquiera una hora de sosiego y serena aceptación de lo que había de venir.

Aunque en algunos momentos de su vida Thomas Buddenbrook había coqueteado con cierta inclinación por el catolicismo, en lo más hondo de su ser estaba muy firmemente arraigado el sentido de la responsabilidad,-serio, riguroso hasta lo mortificante, implacable- de los más verdaderos y fervientes portestantes. No, ante lo último y lo más Alto, no cabía apoyo externo ninguno, ninguna mediación, absolución, paliación del dolor ni consuelo En completa soledad, con autonomía y por los propios medios era como había que desvelar el gran misterio y a través de una búsqueda realizada con suma diligencia y empeño, alcanzar un estado de claridad y disposición antes de que fuera demasiado tarde, o sucumbir a la desesperación... y Thomas Buddenbrook se alejó decepcionado y descorazonada de su único hijo, en quien había esperado seguir viviendo fuerte y, rejuvenecido, e, impaciente y atemorizado, comenzó a buscar esa verdad que debía de estar esperándole en alguna parte..."


De "Los Buddenbrook" por Thomas Mann.


Thomas Mann escribió esta novela con 25 años. ¡Huelgan los comentarios! Para los que la habeis leído sobran las palabras y para los que no, os la recomiendo fervientemente; pero éste no es el tema, me encamino hacia Schopenhauer, autor cuyo inestimable descubrimiento debo precisamente a Mann en un episodio que ya os conté el año pasado en una entrada de marzo que se llamaba ¡Éste eres tu!". Continuará. Esdedesear

viernes, 8 de octubre de 2010

Lo natural.

"¿A qué buscar tierras que un nuevo sol caliente? ¿Qué exilio de sí mismo permite huir? Horacio. Cita leída en los "Ensayos" de Montaigne.

"Todos creamos mundos imaginarios, casi siempre verdes y maternales, donde podemos ser nosotros mismos, por fin" De "La contravida" de Philip Roth

"Todos los lugares donde me imagino son solitarios, silenciosos, visualmente atractivos. Esta descripción se ajusta tanto a mi despacho como a cualquier parte del mundo". "De los intentos de permanecer quieto". Jenny Diski

Leí que Kant decía que la naturaleza era buena y la libertad mala. A mi se me ocurre que la relación del hombre con la naturaleza es sencilla y la relación con la libertad es complicada. Dice Canetti en "La provincia del hombre": "la libertad sirve para expresar una tensión muy importante. Uno quiere marcharse y cuando el lugar al que uno quiere ir no tiene nombre, cuando es indeterminado, y no se ven en él fronteras, lo llamamos libertad". Pienso que en algún momento de la trayectoria hacia la libertad, ese camino que vamos haciendo al ir "marchándose" al "exilio" de nosotros mismos, muchos nos topamos con la necesidad de relacionarnos con la naturaleza de forma repetidamente inédita (parece una contradicción pero si nos creemos muy originales es porque "el ser que se repite es diferente" como decía Deleuze) Imaginamos entonces la naturaleza como ese lugar maternal y verde tal como describe Philip Roth, donde percibir el cambio de las estaciones, discriminar los sonidos puros, recuperar la intensidad de los olores, percibir los colores en sus orígenes, elevar la vista al cielo y rodearnos de silencio.
Sin embargo creo que su mayor atractivo reside en la intuición de su inexorable permanencia: los pájaros cantarán tiernamente cuando los hombres se hayan aniquilado los unos a los otros. Tendrán nostalgia de nosotros y de entre ellos, los pájaros burlones, guardarán mucho tiempo aún nuestros diálogos" otra vez Canetti en la Provincia del hombre.
De mis notas en los cuadernos de Filiel. Esdedesear.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Prevenir antes que lamentar: la izquierda ausente.

"Se necesita tener el coraje de volver a a empezar desde lo poquísimo que nos ha quedado: en el caso de los partidos, del empeño de los pocos que no se han dejado fagocitar del todo por la política-espectáculo de la TV; en el caso de la teoría, del hecho de que, aunque sea poco, lo que sabemos de la izquierda es que se puede construir (refundar?) de verdad, sólo renunciando, en nombre de la esperanza, es decir, de la libertad y del respeto por todos los interlocutores del diálogo social, a toda pretensión de verdad, de objetividad y de validez probada."


Del Prefacio de Gianni Vattimo a "Una izquierda para el próximo siglo" de Richard Rorty (Título original "Achieving our Country, Forjar nuestro país".

-Entrevistadores:
Dado su lugar más o menos intermedio entre dos generaciones-como describe en "Forjar nuestro país", usted se crió en una familia de la vieja izquierda-, ¿cómo caracterizaría usted su política: vieja izquierda, nueva, o entre medias?
-Richard Rorty:
A mi me parece que el viejo izquierdismo sencillo de siempre. Fíjese en Michael Walzer, quien tiene más o menos mi edad y estudiaba con Howe en Brandeis. Creo que su forma de entender la política contemporánea y la mía son prácticamente idénticas. Él y yo nos consierábamos de izquierdas antes y después de los años sesenta, pensábamos que los comunistas son un maldito incordio del que había que deshacerse, y también creíamos que los estudiantes radicales de los sesenta eran otro incordio del que deshacerse para que la derecha no los usara contra la izquierda. Mi punto de vista a mí no me parece muy particular: es la izquierda sencilla de siempre.
De "Hacia una nueva izquierda" en "Contra los jefes, contra las oligarquías" entrevista de Derek Nystrom y Kent Puckett a Richard Rorty.

Una feliz coincidencia hizo que en el primer fin de semana de mis vacaciones la Universidad de León impartiera un curso de verano superapetecible "Los derechos humanos en el contexto de la crisis global" y de gratís, ¡se puede pedir más! Así que bajo un sol de justicia y un calor de tenteynotemenees me dediqué a reconfortarme con el saludable ejercicio de compartir ideología con un grupo numeroso de jóvenes admirablemente preparados y otros menos jóvenes asimismo competentes militantes. El curso fetén. Un repasito por el funcionamiento de la economía local e internacional con argumentaciones por fin convincentes (para mi) , hizo que pudiera despejar algunas incognitas que tenazmente se atrincheraban en la maraña de las informaciones que acumulo desde que "estalló" la crisis.

Los ponentes, catedráticos de políticas publicas, de economía, periodistas, escritores, ecologistas, brillantes en sus exposiciones, con justificadas críticas a la expansión de la actividad financiera consistente en especulación, incluída la desastrosa que se ejerce sobre las materias primas (el arroz es el alimento de la mitad del mundo), a las soluciones siempre basadas en la presión sobre los trabajadores y la moderación de los salarios, a la injusta inyección de capital a las empresas financieras mientras la FAO no consigue un duro para acometer las hambrunas de cada año, consideraciones del FMI, OCDE, BM como un constitutivos de un nuevo derecho feudal programando un golpe de estado lento, junto con el imperialismo de EEUU y el dolar, y a la quiebra de confianza en las políticas social-demócratas por el cambio de modelo de justicia social por el de la modernización y el engañoso fomento de la idea de que son los empresarios los que crean riqueza, llamada de atención sobre la desmovilización de las clases populares, la desesperanza sindical, el desmantelamiento de lo público, la manipulación mediática (no perderse las 10 Estrategias de Noam Chomsky sobre la manipulación mediática)y sobre todo la apelación a una concepción del ser humano distinta, no inclinado hacia la competitividad sino al amor y la colaboración. Una economía distinta es posible. Genial.

¡Ay! pero todo lo que sube baja, incluso en el paraíso de las ideologías. ¿Por qué de repente estamos hablando de Venezuela, de Cuba, de Brasil? ¡Nooooorrrrr! ...porque la izquierda dogmática europea ha vivido largamente con la convicción de que el imperialismo americano, y específicamente la guerra de Vietnam, justifican una actitud de total apoyo a las revoluciones comunistas de todo el mundo; primero en el caso de Rusia, obviamente, y luego en los años sesenta la china y la cubana. Caído el mito de la URSS (y derruída la URSS misma), disuelto en los horrores de la plaza de Tian An Men también el mito de China, todavía está en pie, al menos para una parte de la extrema izquierda europea, el mito de la revolución cubana... sigue Vattimo. Siempre las ideologías buscando justificaciones aquí o allá. Y qué justificación hubo para callar todo este tiempo? Para contemplar impasibles a una generación de jóvenes aburguesándose en su país mientras buscaban fuera, en ONGs y Davos múltiples, los valores que no se les ofertaban en sus universidades, en sus familias, en sus partidos políticos, y cuál nos daremos a la connivencia actual con las políticas económicas impuestas más allá de nuestras fronteras. Forjar nuestro país. Esdedesear. Porque como profetizaba Rorty en 1998:

-Entrevistadores
¿Cómo defendería usted la necesidad del reformismo pragmático contra el utopismo revolucionario?
-Richard Rorty
En el último capítulo de mi libro realicé el siguiente argumento: desde la guerra de Vietnam no ha habido ninguna crisis económica verdadera. Ha habido recesiones pero se mantuvieron dentro de ciertos límites. Los pocos disturbios que hubo tuvieron lugar en los guetos. Y éstos siempre continuarán de una forma u otra. Pero, antes o después, habrá una profunda transformación económica. En los Estados Unidos tampoco tendremos permanentemente pleno empleo, y ciertamente no al precio actual que tenemos que pagar: salarios ridículamente bajos. Europa no tendrá permanentemente una tasa de desempleo del doce por ciento. Si utilizamos la historia como directriz las cosas se pondrán muy mal. Cuando las cosas empeoran económicamente, la consecuencia puede ser la transformación repentina de las instituciones. Y también convertir la situación en un peligro para la democracia, como en el caso de Weimar. Estaría bien que los intelectuales de cada país pensasen en medidas que lo prevengan, y tuvieran preparado algo así como un movimiento político de izquierdas con propuestas concretas de solución que se puedan presentar como alternativa en la esfera pública antes de que todo esto se desplome. Si no hay un movimiento de izquierdas con propuestas concretas de solución que se puedan presentar como alternativa en la esfera pública, entonces dejamos el campo abierto a los demagogos. Creo que éste es el argumento más efectivo. Apela simplemente a los intereses propios. O nos ocupamos de antemano de la preparación de una izquierda política, o las cosas empeorarán más de lo que nunca nos hemos imaginado.
De "Los pobres son la gran mayoría" Entrevista con Ruth Sonderegger y Ralf Grötker.


P.D. Los textos están extraídos de libro publicado como "Cuidar la libertad" Edición de Eduardo Mendieta. Ed. Trotta.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Hablar pa ná, ¿es tontería?

"La exigencia ética del silencio atraviesa como una constante a todos aquellos-poetas, filósofos, místicos, escritores-que enfrentados al universo laberíntico del lenguaje y al proceso irreversible de su degradación, en una época que ha trivializado el sentido de las palabras, no pueden sino hacerse cargo de un vacío que rodea a la cultura moderna".

De "Los hermeneutas de la noche". Por Ricardo Forster

"Sentada a la orilla del Duerna, junto a una pequeña cascada, entre las ramas de los árboles que rozan sus aguas, revolotean a mi alrededor dos mariposas de un solo color de miel. A la otra orilla del río las praderas están totalmente reverdecidas- este año no hay un solo rincón, por pequeño que sea, que no esté tapizado de verde y han florecido por dondequiera que mires las margaritas- los cantos de los pájaros me acompañan, me faltan hasta las palabras, sólo alcanzo a sentir. Las sensaciones son frescas e ingenuas, y sin embargo las palabras con que podría describirlas están marchitas. Por eso, la reacción única posible a este maravilloso estado en el que me encuentro cada vez que vengo a Filiel no es la adecuada a contarlo, es la adecuada a volver. Su poder, su fuerza no está en la atracción narrable, sino en la atracción que me inclina, aún dudando de ella hasta el último instante, a retornar. Permanecer sentada durante horas, sola, en cualquier paraje al que he llegado venciendo la inercia de los convencionales temores es, por ello mismo, la recompensa que no consiste sólo en la contemplación de la belleza elegida sino de la serenidad que se consigue con el ejercicio de la intimidad que requiere silencio, y sobre todo, tiempo. (de mi cuaderno de notas en Filiel)

"Sé multitud para ti mismo en lugares solitarios" (Montaigne)

Al volver a intentar este nuevo curso bloguero me encuentro ante el revoltijo de notas que fui tomando desde que lo dejé al iniciar las vacaciones. Y no sé por donde empezar. Estos dos textos que anteceden suponen ambos una convocatoria al silencio, el primero pertenece a uno de los libros que disfruté este verano y el otro a una de las primeras emociones en la naturaleza. Una convocatoria al silencio que se opone precisamente a esto que estoy volviendo a hacer. Hablar. Hablar cuando de lo que me gusta hablar, eso efímero, huidizo y enigmático, tiene que abrirse un penoso hueco "en el universo laberíntico del lenguaje, en el proceso irreversible de su degradación, en una época que ha trivializado el sentido de las palabras" y hacerlo cuando sé perfectamente que hablar se corresponde ya hoy más con una praxis desalentadora, como la misma incierta verdad que anhelamos desesperadamente. Una praxis, digo, ajena a aquella que Adorno reclama ante la siempre insatisfactoria "sed de novedad" de nuestro tiempo, una "praxis improductiva capaz de sustraerse a las demandas de la acción." Y sin embargo me acojo con gusto a producir estos erráticos diálogos porque hacerlo, hablaros, entre las dudas, me hace, sin embargo, mejor persona. Y esdedesear.




Y con ese feliz estado de praxis improductiva me he dedicado este verano a cultivar un jardín que no sólo no es mío, sino que el invierno destruirá por completo, cavando en una tierra cercana a las monstruosas raíces de un nogal tricentenario, absolutamente desaconsejable y donde más que preparar la tierra cada mañana, realizaba, esforzada, una excavación de la que extraje piedras y piedras como para levantar otra muralla china.




sábado, 26 de junio de 2010

¿Qué hay de nuevo, viejo?

"Haces pocas deducciones, y obligas más de lo debido al lector a encontrar las relaciones entre tus pensamientos y tus proposiciones. Y hay otra carencia que tengo que criticar: Llevas adelante, así me aparece, imágenes no demasiado felices, a menudo muy chocantes...." Con estas palabras se dirigía Rohde, el editor de Nietzsche, refiriéndose a las dificultades que el filósofo presentaba para llegar a una síntesis sobre un tema concreto.


Yo que no tengo editor ni el genio de Nietzsche, sin embargo opino de mí misma, y de mis evacuaciones en forma de entrada de blog, ésto mismo. Probablemente hubiera podido hacer otra cosa, no más brillante que no sabría, pero sí más redonda, quizás hubiera valido la pena el esfuerzo aunque sólo fuera en un ámbito personal, porque en el terreno filosófico, todo está más y mejor dicho por otros, y lo verdaderamente feliz es el encuentro con ellos en un eterno retorno, y esa, como sabeis, era mi intención la de acercarnos a ellos.


No sé si lo he dejado traslucir suficientemente pero, y es lo que más me importa, detrás de todo lo que os he contado en estos meses, siempre discurre fundamentando mis creencias una sospecha de incertidumbre, (aunque parezca impropio que una sospecha de incertidumbre fundamente nada). Eso las afirma más, les da mayor solidez y realismo. Y además me mantiene en la curiosidad y la búsqueda. No creo que abrazar unas determinadas ideas, ideología, hipótesis, incluso tesis por muy exitosas que le parezcan a mi corazón, me dé más razón, porque ninguna tendría sentido si no existiesen las contrarias. Ello mismo me acerca más a ellas, porque nada hay que nos separe más que creernos en la posesión de la razón. Simplemente son las que encuentro más razonables para mí, en definitiva más afines. Como en el principio de Heisenberg, no se puede precisar la posición y el movimiento a la vez, a veces percibimos la posición, otras el movimiento, y como dice La Rochefoucauld "el sol y la muerte no se pueden mirar fijamente", poco podemos hacer más que aproximarnos, y cada uno a su manera.


Me voy de vacaciones, esdedesear, aunque tengo que deciros que mi ánimo está desolado con lo que está ocurriendo, ni en la filosofía, aunque es donde más lo hallo, hay consuelo para la observación de los acontecimientos que nos toca vivir, y quiero antes compartir con vosotros este artículo del profesor Bermejo Barrera que, como todos los suyos, no tiene desperdicio. Es un análisis agudo, inteligente, incluso divertido, (nada serio merece la pena si no podemos afrontarlo con sentido del humor), de la historia del pensamiento, de la filosofía y sobre todo del poder, del poder que desea tener el que cree tener razón.

http://firgoa.usc.es/drupal/node/39046

lunes, 31 de mayo de 2010

Reivindicar matando.

"Los ejemplos de afinidad con el pensamiento psicoanalítico a lo largo de la obra de Canetti son numerosos, y daré unos cuantos ejemplos:
— La desmitificación de un ser humano angelical que es reemplazado por un ser ambivalente y cruel, en realidad un asesino, que se debate entre el amor y el odio.
— Tanto Freud como Canetti conceden una gran importancia a los procesos mentales conscientes e inconscientes como determinantes de la conducta humana individual y de grupos, y, a diferencia de otros autores (Ortega, Le Bon), descartan los movimientos sociales o ideológicos como motores de la conducta humana. Para ambos, el motor de la humanidad es el individuo y su psiquismo.
— Ambos coinciden en la importancia del autoconocimiento como la meta principal del hombre y su solución. La salvación del hombre de la barbarie está en conocerse.
— La importancia de la experiencia emocional directa para adquirir el conocimiento. El verdadero conocimiento no es transferible, no se puede enseñar.

De "Canetti y el psicoanálisis". Por Raquel Kleinman.


Poco más puedo decir yo, sino es referirme a la imagen que arriba os muestro, una de las muchas que nuestro enorme intelectual gallego Castelao ha dejado para nuestra íntima reflexión. Paralelas a nuestras vidas cotidianas, ellas mismas preñadas de la incompresión por las propias decepciones y sufrimientos innecesarios, están éstas otras en las que se puede llegar a matar por amor. La mayor incomprensión nos viene dada porque la causa del dolor sean los "otros", esos mismos a los que tanto necesitamos, dependientes como somos de su reconocimiento y de su compañía. Y, desesperados por no poder encontrar causas explicables sencillamente lo achacamos a la "irracionalidad" del ser humano sin pararnos, las más de las veces, a pensar qué es esa irracionalidad a la que atribumos nuestros males y sobre todo, qué podemos hacer con ella, porque sí podemos hacer algo, es poca la libertad de movimientos que tenemos pero hay alguna y muy fructífera.

Pues sí, en un momento de la historia del pensamiento algunos genios pensaron sobre eso, todos sabemos que hay tres obras capitales para el mundo moderno: "El Capital" de Marx, "El Nacimiento de la Tragedia" de Nietzsche y "La Interpretación de los sueños" de Freud, las tres nos obligan a una interpretación de nosotros mismos y nos llevan a una autorreflexión y crítica. En concreto el psiconálisis freudiano vino a ampliar las posibilidades de la realidad humana en ese sentido porque, como dice Manuel Suances en su estudio "Freud y el psicoanálisis":

" acabó con el menosprecio del inconsciente psicológico que marchaba paralelo con el desprecio del trabajador, al hombre desposeído social y económicamente, con el desprecio a los pueblos primitivos, llamados bárbaros y con el desprecio de otras culturas lejanas en el espacio y la historia. Y porque desarrolló la autocrítica y la autorreflexión: autocrítica y autorreflexión imparable basada siempre en el análisis minucioso de los hechos y su posterior reflexión. También crítica de los tabues psicológicos y sociales que marcaban la cultura. Desconocíamos que toda dicotomía de cuerpo y alma, cerebro y pensamiento, arte y ciencia, cultura humanísitica y cultura científica responde a una sección quirúrgica que pasa inevitablemente por el sector más importante de la realidad destruyéndolo. Solo con una autorreflexión sobre las condiciones psicológicas y sobre los intereses emocionales o de clase, económicos o históricos que condicionan esta eliminación de lo más rico de la realidad al pretender ordenarla y clasificarla, somos capaces de recuperar lo perdido y de darnos cuenta de la grave amputación, que inconscientemente, llevamos a cabo en una parte esencial de la realidad." Yo también lo creo y esdedesear.